Ir al contenido principal

Entradas

Última entrada

Nuevas normas (castigo real)

Llevábamos tiempo hablando de la necesidad de renovar el contrato de normas. El día a día me estaba haciendo tener bastante descuidado el autocuidado y era algo que las dos nos habíamos dado cuenta. Después de varios días de charlas, confesiones de cosas que no podía hacer y las estaba haciendo a escondidas, arrepentimientos, alguna lagrimilla, etc., pactamos redactar un nuevo modelo de normas. Cogimos una libreta de Harry Potter y me mandó a escribir lo siguiente: 21/12/25 NORMAS QUE TENGO QUE CUMPLIR No tomar productos con lactosa sin haber tomado las pastillas. Lunes, miércoles y viernes 30 minutos de deporte. Negociables los días y tiempo in crescendo. Sólo me puedo levantar para ir al baño. Mínimo dormir 8 horas. Hora máxima de dormir 00:00. Permiso para hacerme una paja. Preguntar cada día qué tengo que comer. Prohibido tomar pastillas de cafeína. Prohibido chocolate. Revisión de normas los sábados a las 20:00 y si no se puede será el viernes o domingo. Firmado...
Entradas recientes

Repitiendo errores...

Después del intenso castigo del lunes, pensaba que podría descansar… pero no. El martes tuve que ayudar a mi sobrina con su evento de primavera y, claro, me puse a hacer un sombrero de manualidades. Todo muy inocente, ¿verdad? Solo quería que quedara lindo. “Sí, inocente… hasta que alguien se da cuenta de que no estoy estudiando” , pensé mientras recortaba papel y pegaba brillantina. El problema fue que, creyendo que no había hecho nada malo, le envié la foto del sombrero a Rebe. Sí… a Rebe. Y su respuesta no fue un lindo “¡Uy, te quedó hermoso!” que esperaba. Lo tomó como una falta de sentido común, de obediencia, y una prueba de que no estaba cumpliendo con lo que me había dicho: estudiar para mi examen del miércoles. “Ups… creo que me voy a arrepentir de esto” , me dije, pero ya era demasiado tarde. Cuando llegó el miércoles, pasó lo inevitable: suspendí el examen. Y eso a Rebe solo le hizo darse cuenta de que el castigo del lunes había sido demasiado blando. —¿Cuándo puedes ir a lo...