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Mostrando las entradas etiquetadas como Hathora

El primer encuentro (parte 6 de 6)

Cuando finalmente terminaron los azotes volvió a ordenarme que fuera al rincón a esperar. El ciclo era el mismo pero las sensaciones habían cambiado por completo.  Ya no me importaba el dolor por la posición de los brazos, las pocas energías que me quedaban estaban concentradas en evitar dos impulsos: el de llorar y el de masajearme las nalgas que aunque no me podía ver imaginaba de un rojo intenso a juzgar por el ardor y calor que sentía. Mientras esperaba, pude escuchar el ruido de un mueble al moverse e imaginé que estaba acomodando el escritorio que había visto al entrar. Sabía que cuando esta espera terminara iba a ser el turno de la paleta de madera, el instrumento que más miedo me generaba. Sabía también que, a la cantidad que inicialmente tuviera ella en mente yo le había sumado 5 después de mi gran error en la forma de pedir el castigo. Y presentía que, si bien seguramente fuera la última tanda, era muy probable que no pudiera aguantarla sin llorar, considerando lo que me ...

El primer encuentro (parte 5 de 6)

Después de lo que sentí como una eternidad en el rincón, me ordenó que me acostara de nuevo sobre sus rodillas.  - ¿Por qué estás acá? - Porque me porté como una malcriada, señora - Así es. ¿Y qué les pasa a las señoritas malcriadas como vos? - Las castigan con azotes en las nalgas, señora - Nos vamos entendiendo, al fin. ¿Cuántos golpes creés que merecés con el cepillo? Un nuevo temblor me recorrió al escuchar esa pregunta. Sabía que si decía un número demasiado bajo iba a empeorar la situación, pero tampoco quería decir uno alto que después no pudiera aguantar. Tres fuertes golpes seguidos en el mismo lugar me cortaron el debate interno. - Te hice una pregunta y te dije que no iba a perder más tiempo con vos. Voy a decirlo una única vez más: ¿cuántos golpes creés que merecés con el cepillo? - Ehh... treinta, señora - Bueno, no está mal para empezar. Van a ser treinta con el cepillo, quiero que lleves la cuenta para tus adentros y que ni bien terminen te levantes a traerme tu cuch...

El primer encuentro (Parte 4 de 6)

No tengo idea de cuántos golpes fueron. Intenté llevar la cuenta pero muy pronto tuve que abandonar esa tarea para poder dirigir toda mi energía a mantener la posición sin moverme demasiado y frenar el impulso de taparme con las manos. Sabía que patalear o cubrirme sólo iba a empeorar la situación por lo que me esforcé lo más que pude en evitarlo. Creo que ella reconoció ese esfuerzo, porque en un momento bajó un poco la intensidad hasta que finalmente se detuvo. - Bueno, creo que estás empezando a darte cuenta que acá lo que hagas tiene sus consecuencias y que no tengo paciencia para aguantar tus actitudes, ¿está claro? - Sí, señora - Ya perdimos mucho tiempo por tu falta de atención, no creas que terminé de castigarte por eso. Pero vamos a empezar de una vez con el castigo por el que estamos acá. ¿Qué te dije que iba a pasar cuando nos viéramos? - Que me ibas a castigar La rápida e intensa seguidilla de golpes que siguió a mi respuesta me recordó que me había pedido que fueran comple...

El primer encuentro (Parte 3 de 6)

 Mientras la escuchaba leer una a una todas las faltas anotadas en la libreta, no podía evitar sentir un temblor interno que me recorría de arriba a abajo. No sabía cuánto tiempo hacía ya que estaba en esa posición, pero estaba empezando a ser consciente del peso de mis brazos y la necesidad de girarme para ver lo que estaba pasando era cada vez más grande. - ¿Me estás escuchando?  Su voz firme me sacó una vez más de mi ensoñación. Me apresuré a contestar, mientras el miedo comenzaba a aumentar al darme cuenta que no era verdad, me había perdido en mis pensamientos y no tenía registro de qué era lo último que me había dicho. - Sí, señora - No me parece... A ver, ¿qué falta te acabo de leer? - Ehh... ¿la vez que me quedé dormida y llegué tarde al trabajo? - Felicitaciones señorita, acabás de agregar dos motivos más a tu larga lista para hoy: no escucharme cuando te hablo y mentirme cuando te pregunto. - Perdón, yo... - Silencio, no quiero escuchar tus excusas. Por ser tu primer...

El primer encuentro (Parte 2 de 6)

Supe que era ella aún cuando todavía la distancia que nos separaba no me permitía verla con claridad. Sin embargo, la figura esbelta y el andar firme y seguro eran inconfundibles. Yo debía dar una imagen graciosa, parada demasiado rígida en la esquina con las manos agarradas detrás de la espalda, porque no pudo evitar sonreir mientras me miraba de arriba a abajo. - Veo que cumpliste con la ropa y la puntualidad, muy bien - Gracias... señora Estaba segura de que acababa de romper un récord de qué tan rápido podía una persona ponerse a temblar. En cuanto ví como su ceja se alzaba ante mi simple "gracias" recordé lo que habíamos hablado sobre el vocabulario y como me tenía que dirigir a ella como señora. Gran forma de empezar una tarde que tenía todos los condimentos para ser larga e intensa. - Vení, vamos directo a mi oficina que tenemos muchas cosas para hacer hoy - Sí, señora Esta vez la respuesta salió completa mucho más rápido. Me había propuesto no cometer la misma falta d...

El primer encuentro (Parte 1 de 6)

Miré mi reloj nuevamente, aun sabiendo que no habían pasado más que unos segundos desde la última vez. Efectivamente seguía marcando las 15:45, insensible a mi necesidad de que el tiempo pasara más rápido. Había planificado salir a las 16:00 en punto, porque sabía que si bien el ponerme en marcha iba a aliviar en parte la ansiedad que sentía, la espera iba a ser todavía más intolerable en aquella esquina pautada que en mi propia casa y por eso no quería llegar tan temprano. Suspiré y volví a controlar la hora para encontrarme con que solo había pasado un minuto. De manera involuntaria e inevitable, comencé a repasar una vez más si estaba cumpliendo todo lo que se le había pedido. Me miré en el espejo para verificar que la ropa, cuidadosamente elegida, no tuviera ningún inconveniente. No pude evitar sonreír ante la imagen que éste me devolvió. No estaba acostumbrada a vestirme con pollera y camisa y una parte de mi sentía que me estaba "disfrazando de nena grande". Alisé una a...