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El duelo no es sinónimo de malos modales

Dos hermanas recién habían perdido a su padre, quedando huérfanas pues hace 17 años su mamá murió dando a su luz a su segunda hija llamada Regina.

Anna la cuál tenía 10 años había tomado la responsabilidad de cuidar su hermanita y la amaba demasiado aunque eso no significaba que le permitiría ser maleducada con nadie.

Desde muy chica le enseño a comportarse y ser respetuosa con la gente de servicio pero desde la muerte de su padre el cuál consentía y malcriaba a Regina, está se había caído en una depresión profunda dónde no salía de su cuarto ni para comer.

Anna tenía 27 años y se hacía cargo de la empresa de la familia, ese día a pesar de ser domingo debía ir a trabajar para realizar unos trámites pero se había atrasado esperando por más de 40 minutos a qué su bebita como ella la llamaba para desayunar juntas pero está nunca bajo.

Sarah la empleada y niñera de ambas le había dicho algo sobre la adolescente que no le agrado en lo más mínimo y es que muchas cosas le podía pasar a su hermanita menos las faltas de respeto así que con paso decidido se propuso a ponerle un estate quieto.

Su enfado aumento cuando vió que la puerta de Regina tenía seguro y que por más que tocaba no recibía respuesta, por un instante se preocupo pero sabía que estaba bien pues la misma Sarah se lo había dicho. 

—Por favor Regina tienes que salir de ahí ya es tarde y necesitas comer algo, no me hagas ir por la llave.

Pronunció autoritaria pero no hubo respuesta por su parte ya que la adolescente la escuchaba pero su voz era muy lejana como si la menor de las Harrison estuviera en un pozo en un abismo de donde no le era posible salir, sin embargo solo estaba acostada en su cama llorando en silencio sin poder detenerse.

—Está bien tú lo decidiste iré por la llave y no te va a gustar cuando entre.

Siempre fue de poca paciencia pero su debilidad era su bebita.

Regina oyó los pasos de la "amargada" -como ella le decía- alejarse pero se puso en posición fetal con sus brazos cruzados sobre su pecho totalmente desecha.

Ya no le importa nada, sabía que en cuanto Anna entrara no sería nada agradable pero sinceramente poco le interesaba o al menos eso pensaba pues en cuanto escucho la puerta de su habitación abrirse se sentó en la cama como un resorte y recargo su espalda en el respaldo, se ayudo impulsandose con los pies para intentar alejarse lo cual era en vano pues ya la nueva presidenta de la empresa de telecomunicaciones estaba en la entrada de su habitación con cara de pocos amigos.

Regina la vio con los brazos cruzados tenía la ropa de oficina lo que daba a saber que estaba a punto de irse pero como no había bajado a desayunar seguramente eso la atrasó por lo que sabía que eso solo aumentaba más el enojo de Anna así que busco una salida.

—Anna ya me iba a parar sí, solo que me duele la cabeza pero ya iba decirle a Sarah que me trajera una medicina así que por favor no te enojes ¿Sí?

La pequeña estaba sentada en su cama con cara de preocupación y sus piernas en su pecho mientras su hermana alzo una ceja con ironía.

—¿Ah sí? Porque escuché que Sarah te había traído el desayuno hace más de una hora y no le quisiste abrir además que le gritaste algo así como "Deja de meterte en mi vida, maldita sea lárgate y déjame en paz antes que pierda la paciencia"

La chica pasó saliva nerviosa más cuando vio a su hermana cerrar la puerta para posteriormente acercarse e ir hacia ella arremangando las mangas de la blusa blanca que llevaba puesta ese día finalizando en sentarse en el borde de la cama.

—Ven aquí Regina te recordaré tus clases de respeto.

—Anna no por favor.

Mencionó eso negando rotundamente con la cabeza y es que la amargada tenía la mano pesada. 

Desde que eran unas niñas solia castigarla así pero ya tenía más de un año que no lo hacía por lo que Regina no iba a dejarse mucho menos a esta edad.

La mano huesuda de Anna Harrison no era tan ligerita cómo se veia al contrario parecía que eso la hacia que dolieran y fueran más fuertes sus azotes.

—Enserio te estás ganando una buena paliza, ven aquí.

Espetó con autoridad la chica al ver qué no le hacían caso.

—No iré ya no soy una niña mira me voy a disculpar con Sarah sí, se que no debí ser grosera pero no vas a castigarme ya estoy muy grande para eso. 

Intento sonar segura, sería y con autoridad como su hermana mayor pero no le salía en lo más mínimo además está actitud solo hacia aumentar aún más el enojo de Anna.

—Regina sabes que entre más te opongas será peor así que ponte en posición.

La miro sería pero está volvió a negar emberrinchada.

—¡Nooooo!

La ojiverde perdió la paciencia asi que sin decir más la tomo del antebrazo colocándola boca abajo en sus rodillas teniendo su trasero a su disposición le pasó una almohada para que colocara su cara mientras la punta de sus pies tocaban el suelo, Regina solo acomodo sus brazos en cruz para poder acomodar su barbilla mejor.

Anna acarició suavemente su espalda para después bajar poco a poco hasta el trasero de su hermanita.

—Ya Anna ya no soy una niña, maldita sea.

Mencionó con infantilismo con la cara totalmente ruborizada y por la vergüenza que esto llevaba pues pensó que ya nunca más volvería a estar en esta posición tan bochornosa.

—Sin malas palabras que sabes que eso aumenta más tu castigo.

Hablo enojada bajando el pants de pijama rosa claro dejando ver sus braguitas celestes.

—Anna por favor esto es vergonzoso perdóname por está vez te lo suplico -Trato de subir su pants pero solo logro que su hermana le diera 3 fuertes nalgadas intercalando en cada nalga sobre las bragas lo cual hizo gritar a la pequeña- ¡Ayyyy!

—¡Sabes las reglas no se sube la ropa antes de tiempo menos antes de empezar el castigo!

Grito enfadada y la estudiante solo soltó un suspiro de resignación al saber que no iba a poder evitar el tremendo castigo que se había ganado.

—Solo termina con esto por favor.

—Bien será como tú quieras bebita.

Sin decir más empezo con las nalgadas descargando los azotes con intensidad sobre el trasero de la menor siendo que no tardo mucho en que a la estudiante le doliera y se empezara a moverse tratando de librarse del castigo.

—Ya por favor te lo suplico ya entendí, no volveré a hacerlo.

Lloriqueo pero su hermana continuo con los azotes con más fuerza sin detenerse.

—Me encargaré de eso corazón.

Le propinó 20 nalgadas más y se detuvo, Regina no paraba de llorar pensó que ya había acabado pero esto no era así.

La chica de piel clara sintió como le bajaban sus bragas hasta atrás de las rodillas dejando su trasero completamente a la merced de la amargada.

—¡Anna no por favor no te atrevas!

Trato de incorporarse pero la presidenta de la empresa era demasiado fuerte.

—¡Ya basta Regina, vuelves a intentar pararte o moverte y créeme que voy el cinturón!

Regina trago saliva nerviosa y dejo caer su cara sobre la almohada derrotada mientras continuaban azotando su trasero ya en la habitación sólo se escuchaban sus sollozos de dolor y los azotes que le estaban propinando.

—¡Ayyyy lo siento hermana pero para ya, esto duele mucho!

Explico entre quejidos y llantos vaya que esto casi hace que Anna se detuviera pero debía ser firme.

Continuo con las nalgadas con su huesuda y odiosa mano unos minutos más y después se detuvo. 

De nuevo la ojiverde-grisáceo pensó que ya habían terminado pero trago saliva al escuchar como su hermana abría el cajón del buró sacando algo que obviamente ella sabía lo que era.

—Solo serán 10 con el cepillo porque ya es tarde y debes comer algo le diré a Sarah que te suba la comida y espero por tu bien que está vez si comas yo debo ir a trabajar ¡Ah y no olvides disculparte!

—Lo haré.

Mencionó con voz quebrada y resignada para luego sentir el primer azote con ese cepillo de madera el cuál le pico como los mil demonios pero aguanto bien hasta el final sin moverse o intentar huir.

Claro que para cuando acabo está ya estaba llorando como una niña chiquita mientras la mayor le frotaba su espalda consolandola.

Anna limpio las lágrimas de los ojos de su hermanita y procedió a subirle su ropa con cuidado de que la tela no rozara para luego sentarla en sus piernas sin que su trasero tocaran estás y la abrazo susurrandole cosas lindas además hablaron un poco de su padre del cual la mayor confeso que también lo extrañaba y hasta prometió que le llevarían flores pronto.

Una hora después la adolescente había terminado de comer y se había disculpado con Sarah la cual acepto sus disculpas pues sabía que su niña no era así solo era por el mal momento que estaba pasando.

Comentarios

  1. Me encantó tu relato! Es un tema muy real, a veces hay situaciones que nos superan y aunque no necesariamente sea un castigo necesitamos un chequeo de realidad para aterrizar. Me alegras que hayas podido activar tu perfil

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    1. Aqui el castigo era más por otros factores que descansaron que fuera castigada pero en si es más por su comportamiento, desquitandose con personas que no lo merecían.


      Si ya pude, no se que hice pero lo logré

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  2. Que genial que ya estés entre nosotras 😝 y no haciendo competencia? Jajaja 😂 (que es buena). Gracias por el relato me encantó! (Debo confesar que ya lo había leído en el primer link que enviaste, me gano la curiosidad) pero es bueno verlo colgado aquí.

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  3. Me gustó mucho que bueno que lo pusiste aquí por qué yo si perdí el link quien compartiste

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  4. Esta genial, estos relatos son los que más nos acercan a las sensaciones que produce un castigo ,debería haber continuacion ...

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    1. Es parte de mi historia de Wattpad de una novela que hice, hay más escenas así pero no quiero hacer spam 😝

      Jajajajaja la verdad ya tiene como un año que escribí ese primer relato de spanking.

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  5. Hay continuación jejeje confieso que es la tercera vez que leo el relato, aquí y en otros portales, y me sigue pareciendo buenísimo. Intenso y, desde cierto punto, realista. Me encanta que hayas podido arreglar lo de tu perfil y hayas puesto este fragmento de tu historia aquí, Juli. Y es muy viable ese motivo para castigo: el desquitarse con otras personas por algo de lo que no tienen la culpa. No es que la protagonista haya sido castigada por vivir un duelo, que es justo y necesario y no puede evitarse ni apresurarse, sino por la actitud y el descuido con que deja salir ciertas frustraciones con quienes no tienen la culpa de su dolor en lugar de apoyarse en ell@s de maneras más saludables y responsables. Aunque no por eso es menos cierto que en situaciones así no tenemos cabeza para nada y en ocasiones en verdad no notamos el daño que nos hacemos descuidándonos o se nos pasa la mano con ciertas contestaciones con personas con quienes normalmente llevamos bien las cosas, pero por siempre viene bien un chequeo de realidad, como dice Vic, y me encanta el término, debo decir.
    Bienvenida al blog!

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    Respuestas
    1. Me sorprendió leer que ya habías leído 3 veces este relato que bueno que te gusten.
      La verdad ese fue el primero que hice y al principio no estaba muy segura si era bueno pero me alegra saber que no está tan mal.

      Gracias por la bienvenida 😊

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