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6. Mónica y Nora - Elegir un mal momento

Uno de los hobbies principales de Nora era que le encantaba molestar a su mujer. Sabía que tenía que ganar puntos para Bratnia, pero principalmente lo hacía porque era su momento de desconexión, de risas, de gamberreo. Tenía un trabajo exigente dónde le exigía seriedad y sin duda esta era una buena forma de vincularse con su pareja desde la relajación. Esa tarde no tenía trabajo, lo tenía todo hecho, estaba la casa recogida, no había informes, ninguna serie de la tele convencía, no le apetecía leer mucho… así que fue en busca de su mujer para ver qué hacía.

Mónica estaba en el despacho, trabajando con el portátil, concentrada. Ese silencio de teclado, de foco, de “no molestes”. Nora apareció en la puerta, apoyándose en el marco.

—Amor…

—Mmm —respondió Mónica sin levantar la vista.

—¿Sabías que cuando trabajas te pones muy seria?

—Estoy trabajando.

—Y también te pones muy guapa cuando te concentras.

Silencio.

—Nora…

—¿Qué? Solo te quería avisar por si no te habías dado cuenta.

Mónica suspiró levemente, sin apartar la mirada de la pantalla.

—Ahora no, mi vida, que tengo mucho lío.

Ese “ahora no” era el detonante perfecto. Nora sonrió y entró.

—Oye… —dijo, dando una vuelta por la habitación—. Estaba pensando una cosa.

—Nora…

—No, escúchame, en serio —insistió, acercándose por detrás—. Creo que deberíamos renegociar el contrato.

Ahí Mónica sí levantó la mirada despacio hacia Nora.

—¿Perdona?

Nora apoyó las manos en la mesa, inclinándose un poco.

—Sí, sí. Creo que se te ha ido un poco de las manos lo de los castigos.

—¿Ah, sí?

—Sí. Creo que estás abusando de tu posición de poder.

Mónica cerró el portátil.

—Explícate.

Nora sonrió, encantada de tener ya toda la atención.

—Pues eso… que igual deberíamos poner límites. Porque claro, así no hay democracia.

—¿Democracia?

—Sí. Creo que tenemos que darle una vuelta, tanta violencia no puede ser sana.

Hubo un silencio por parte de Mónica pero Nora ya estaba arriba.

—Además —añadió—, creo que últimamente estás como muy intensa. No te lo quería decir, pero no sé si te pasa algo, pero estás demasiado intensa, mi vida.

Mónica se reclinó en la silla. Observándola. Sin prisa.

—¿Muy intensa?

—Sí… mucho azote, mucho regaño… no sé… te estás viniendo arriba tú también, ¿eh? Creo que no lo estás haciendo bien, cariño. ¿Tú estás bien?

Y ahí, justo ahí Nora cruzó la línea. Porque no era solo lo que decía. Era el tono, esa sonrisa, ese brillo. Ese “estoy jugando pero no quiero parar”. Mónica se levantó y suspiró.

—Ven.

Nora levantó una ceja.

—¿Para qué?

—Ven, que vas a ver lo intensa que estoy.

—¿Ves? A esto me refiero. Ya estás como las motos y sólo estamos hablando.

Mónica dio un paso hacia ella.

—Nora, te estoy diciendo que vengas. 

Ese tono que ya conocía. Ese que significaba “última oportunidad”. 

—No.

Mónica no discutió. Simplemente acortó la distancia, se puso frente a frente delante de ella, la miró muy seria.

—Eh, eh… —rió Nora—. Relájate, que estamos negociando…

En ese momento, Mónica le soltó una bofetada que dejó en silencio a Nora. Dejó todas las tonterías en ese preciso instante. Le marcó los 5 dedos en la mejilla. Se llevó la mano a la mejilla.

—¿Te dejas ya de tonterías?—respondió Mónica con seriedad—. 

Nora agachó la cabeza. La llevó de la muñeca hasta una esquina de su despacho.

—De cara a la pared.

Nora suspiró.

—Vale, perdón, estaba de broma.

Se colocó frente a la pared. Todavía con ese aire de “esto es un poco absurdo”. Mónica se acercó por detrás. Y sin previo aviso, una tanda firme de azotes con la mano rompió del todo cualquier resto de broma.

—¡Ay! Mónica…

— Estate quieta.

Continuaba la azotaina con firmeza, mientras Nora no paraba de saltar, intentando esquivarla. 

—No te he dado permiso para moverte.

Nora ya no estaba para bromas.

—¿Qué estabas haciendo hace un momento?

—Nada…

Azote.

—¡Vale! Vacilarte…

—¿Cuándo te dije que pararas?

—Antes…

—¿Y qué hiciste?

—Seguir…

—Exacto y te he dicho que no era buen momento, que estaba trabajando, pero te ha dado exactamente igual. Querías que te hiciera caso, pues aquí me tienes. 

Le dio una tanda más de azotes fuertes con la mano sin bajarle el pantalón. Mónica se apartó. Volvió a su mesa, abrió el portátil. Pero antes cogió el cepillo del pelo. Lo dejó encima de la mesa, a su lado, bien visible. Nora lo vio de reojo. Y entendió perfectamente el mensaje.

—Te quedas ahí, de cara a la pared, sin moverte y como se te ocurra girarte, hablar o hacer alguna tontería más, te pongo el culo morado con el cepillo, ¿entendido?.

Nora tragó saliva.

—Sí…

—Bien.

Y Mónica volvió a trabajar, la tenía justo enfrente suya, solo con levantar la mirada podía saber si seguía en la posición o no. El sonido del teclado llenó la habitación. Como si nada hubiera pasado. Como si Nora no estuviera ahí, con el culo caliente, de pie, mirando la pared. Los minutos empezaron a caer. Al principio Nora se movió un poco. Luego nada. Cada vez que su cabeza pensaba en girarse recordaba el cepillo, ahí encima de la mesa esperando y se quedaba quieta. Sonó una alarma a los veinte minutos exactos.

Mónica cerró el portátil.

—Ven.

Nora se giró despacio, mucho más tranquila, más seria, mucho más abajo. Se acercó.

—Siéntate.

Papel. Bolígrafos de colores.

—Copias.

Nora suspiró.

—¿Qué escribo?

Mónica la miró, seria y con satisfacción porque parecía que su mujer había entendido el mensaje.

—Cien veces.

Pausa.

—“No molestaré a mi mujer mientras está trabajando o si no me castigará”. Cada línea con un color diferente y nada de hacer trampas que te estoy vigilando.

Nora hizo una mueca.

—Es larguísima…

Mónica miró el cepillo. Solo eso. Nora levantó las manos.

—Vale, vale, sí, sí, la hago ahora mismo…

Y empezó. Las primeras líneas con dramatismo.

—Esto es explotación laboral…- murmuró

—Escribe.

—Sí, señora…

Mónica continuó trabajando mientras Nora hacía las copias. Todo lo subida que había estado, se le podía observar cómo se había ido bajando a medida que iba haciendo más líneas. Mónica miraba de reojo de vez en cuando para ver que su chica seguía haciendo las copias sin levantar la cabeza. Nora siguió escribiendo hasta que llegó a terminarlas todas.

—Ya…

Mónica la observó.

Se levantó, se acercó, le tocó la cara con suavidad.

—Ven aquí.

Nora se levantó y se acercó, Mónica la abrazó fuerte, cálido, sin dureza ya.

—¿Estás bien?

Nora asintió.

—Sí, lo siento.

—¿El qué?

—Molestarte… —murmuró—. Y ponerme pesada…

—Mucho.

Nora sonrió un poco.

—Sí…

Mónica le dio un beso en la cabeza.

—Mi amor, me he enfadado tanto porque te dije que hoy tenía trabajo importante que hacer. Te pedí ayer expresamente que necesitaba tener la tarde libre para hacerlo. Te has acercado, te he dicho que no era buen momento que tenía mucho lío y aún así te lo has saltado. Yo también quiero pasar tiempo contigo, mi niña, pero debes respetarme cuando te lo pido y más cuando son cosas del trabajo. 

—Perdón, sí, tienes razón. Perdóname.

-¿Realmente quieres renegociar los términos del contrato o era para buscarme la boca? 

- No, era buscarte la boca, sólo quería provocarte. Lo siento. 

—Vale, anda, vamos al sofá, que ya he terminado de trabajar.

Nora levantó una ceja.

—¿Ya no hay más castigos?

Mónica sonrió levemente.

—Ya has tenido suficiente.

Nora se pegó a ella.

—Menos mal…

Se acomodaron en el sofá. Mantita y Nora apoyada en su pecho.

—¿Podemos pedir pizza? —preguntó Nora.

—Sí.

—Te dejo elegir para que veas la buena mujer que tienes.

Mónica soltó una pequeña risa.

—Todo un detalle.

Pidieron. Pusieron una película de Julia Roberts, obviamente. Y ahí…ya no había normas, no había pared, no había cepillo, solo ellas, tranquilas, abrazadas en el sofá con la manta.

—Te quiero —murmuró Nora.

—Yo también, bicho.

Y esta vez, sin provocar. Bueno, al menos durante un rato.

Comentarios

  1. La adicción a ésta saga muy sana no debe de ser... Pero joder! Acabo de leer y ya quiero más!!!

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    1. Gracias cari!! Yo creo que Nora se nos parece un poquillo

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  2. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. Qué intensidad de molestia la de Mónica!! Un abrazo enorme a Ejune

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  3. Necesito mas de esta historia, todos los dias me meto y no hay actualización

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    1. Buenass!! Prometo actualizar en breve. Conoces el grupo de Discord? El grupo de disciplina doméstica para mujeres

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