Ir al contenido principal

La vergüenza (Castigos segundo y tercero de la semana) de Ejune y Patty

LA VERGÜENZA


Había sido una semana intensa a nivel de castigo que se refiere. El primer castigo fue el de los dulces y el chocolate (el relato que tengo publicado llamado “3 días de castigos”). 


El segundo día de castigo de la semana fue por una tontería muy grande. Venía con hambre del trabajo y con ganas de comer sushi. Había pasado una tarde fantaseando con irme a cenar en el restaurante y cuando llegué no pudo ser. La Jefa tenía otra cena preparada y la niña estaba enferma con el estómago. Sé que lo hice mal y fue súper injusto, pero como estaba molesta, monté una pataleta, pensando que me saldría “gratis” porque hacía dos días que ya me había puesto el culo muy dolorido con la lexan. Estaba muy equivocada, me mandó a la sala azul que la esperara allí hasta que terminara de preparar la cena. En lugar de estar esperándola de cara a la pared como debo hacer cuando me manda a esa habitación, me quedé sentada en la cama esperándola. Obviamente, eso la enfadó. Me dio varios azotes con la vara estando de pie, por las malas contestaciones y la pataleta que había liado en la cocina por querer comer sushi. Después me mandó a hacer copias. Puesto que todavía me dolía el culo de la lexan, en cuanto probé la vara, no hizo falta mucho para que me bajara. Hice las copias de forma resignada, le pedí perdón y me comí la cena sin protestar, más suave que un guante.


El problema fue cuando el sábado tocó la revisión de la libreta. Puesto que ya me había castigado dos veces esa semana, me relajé. Una parte de mí pensó que no era necesario seguir las normas a rajatabla, que esa semana sería indulgente. Llegaba tarde del trabajo y no me apetecía hacer deporte, me quedaba tarde con el móvil, no seguía las normas de sueño. Incluso con la alimentación, que tan estricta estaba llevando la semana anterior, pensé que no pasaba nada por pasármela unos días… Mal por mi parte, porque la verdad que las semanas anteriores el llevar a rajatabla las normas me había venido de lujo. Tenía la mente centrada, estaba más descansada, no me dolía el estómago, sentía más sano el cuerpo con el deporte, tenía menos estrés… Debo reconocer que las normas funcionaban. Puesto que todas las normas iban dirigidas al autocuidado, la verdad que me sentía muy bien. 


Llegó el sábado por la tarde. La revisión de la libreta la tenemos a las 8 de la tarde, es más tiene hasta una alarma en el móvil que suena todos los sábado a las 8 de la tarde, que pone “regañar a Patty”. Estábamos en la cama para dormir una siesta, las dos abrazadas y puso el despertador a las 6, según ella para que estuviéramos bien despiertas para luego ver las revisión de normas.


  • Patty: Amor, no hace falta que pongas el despertador, aprovecha y duerme todo lo que puedas, que llevamos semana larga.


  • Ejune: Jajajaja, tú lo que quieres es que me quede dormida para que no te castigue.


  • Patty: Cariño… hablando en serio, hoy no toca castigo. Me has castigado dos veces esta semana ya. Hoy toca descanso.


  • Ejune: No, mi amor, tú sabes que los sábados toca, así que duérmete ya un ratito.


  • Patty: Vaaa, nena, en serio, hoy no. Hoy no, por fa.


  • Ejune: ¿Tanto hay escrito?


  • Patty: ….


  • Ejune: ¿No has escrito esta semana?


  • Patty: No…


  • Ejune: Vale, pues ya lo hablaremos luego. Duérmete. 


  • Patty: Ufff, no es necesario, de verdad. Descansa hoy.


No me hizo caso, me abrazó e intentó dormir. Yo estaba súper inquieta, no paraba de dar vueltas en la cama. Me sentía el corazón latiendo a mil por hora. Se me pasaba mil cosas por la cabeza, no quería tener ese encuentro realmente. Me levanté al baño dos veces en ese rato. Y cuando volví, se despertó Ejune, eran las 5 de la tarde.


  • Ejune: Nena, ¿qué te pasa que no estás durmiendo?


  • Patty: Nada, cariño, duérmete.


  • Ejune: Mami, que nos conocemos, ¿qué te pasa?


  • Patty: Me da vergüenza contártelo, duérmete por fa. 


Ahí se despertó del todo, se incorporó, me miró y yo no podía mirarla a los ojos. 


  • Ejune: Nena, dime, qué pasa, por favor - con tono más preocupada.


Me metí en su pecho y con un hilo de voz (juro que no me salía más).


  • Patty: que no quiero que me castigues. Le digo nuestra palabra de seguridad. 


  • Ejune: Amor, en serio? Si sabes que te viene bien y además es lo pactado.


Siento como me pongo roja de la vergüenza, siento el rubor en mis mejillas y cómo tiene razón. Todo esto sin despegar mi cara de su pecho, no tengo el valor de mirarle.


  • Patty: Mami, tengo el corazón a mil por hora desde que me has dicho que hoy teníamos la revisión de la libreta… Lo siento mucho, pero no he cumplido esta semana, no he hecho nada. Lo siento.


  • Ejune: Por eso el castigo te vendrá bien, para que la semana que viene lo hagas mejor.


  • Patty: No es sólo eso, mami, siento que te he fallado. Me muero de la vergüenza. Te estás ocupando de mí y he pasado del tema. No quiero enfrentarme a ti.


Se incorpora, me coge la cara, me mira a los ojos con ternura y con compasión. Me ve que tengo las lágrimas saltadas.


 - Ejune: Ratita, soy yo, tu Jefa pero también soy tu esposa. ¿Por qué te iba a dar vergüenza? Te he visto de todas las posturas y en todas las situaciones. Soy yo, cariño, no tienes que tener vergüenza de mí. 


  • Patty: No puedo dormir desde que me lo has dicho, por favor, no me hagas bajar hoy. Te juro que la semana que viene lo haré mejor, pero déjame pasar esta semana. Me cuesta hasta mirarte a la cara hoy, de verdad, no me hagas pasar por esto. 


  • Ejune: Mira, te propongo una cosa, podemos adelantarlo para que te quites estos nervios. Podemos hacerlo ya.


  • Patty: No, por favor, déjalo pasar, sólo por hoy - le digo mientras vuelvo a su pecho y se me empiezan a caer unas lágrimas que no quiero que se me caigan en ese momento. Es la vergüenza de haberle fallado, no me quiero enfrentar.

  • Me acaricia la espalda, nos quedamos varios minutos en silencio. Le pido ir al baño de nuevo. Cuando vuelvo a la habitación.


  • Ejune: Vamos a terminar con esto ya. Espérame en la sala azul, de cara a la pared, llévate la libreta y me esperas a que baje.


  • Patty: No, por favor, además no tengo nada escrito.
  • Ejune: No me hagas que te lo tenga que repetir.


Agacho la cabeza, me doy media vuelta y me voy con la libreta a esperarla de cara a la pared a la sala azul. Mientras estoy mirando la pared siento un escalofrío por el cuerpo, tengo las lágrimas saltadas, se me hace eterno el tiempo que me tiene esperando. Noto el corazón latiendo en mi garganta. Pienso en por qué me confié tanto en la semana, porqué no le hice caso, aún sabiendo que esto lo había pedido yo. Lo había pactado con ella, el dejarme cuidar cuando a veces yo no llego y más sabiendo que con el trabajo tan exigente que tengo, necesito sin duda que se encargue de esta parte de mí, que me sostenga cuando vengo yo de sostener al resto… Y se me caen las lágrimas ahí.


Llega la Jefa, cierra la puerta, el pulso lo noto mucho más acelerado. Se sienta en su banco y me pide que yo me siente en el banquito pequeño y que le entregue la libreta. Me mira seria, lo siento. Se la extiendo sin mirarla. Empieza a leer.


  • Ejune: ¿Por qué no has escrito nada esta semana? 


  • Patty: Lo siento, me he confiado, pensaba que esta semana no íbamos a hacer la revisión.


  • Ejune: Sabes que sí la vamos a hacer, pero en el caso que no se pueda, sabes que tienes que cumplir igualmente.


  • Patty: Lo siento, de verdad - le digo con un nudo en la garganta.


  • Ejune: Quiero que me contestes de verdad, ¿qué te ha pasado? Además sabes que las normas son un bien para ti. Estaba todo pactado. 


  • Patty: No quiero ser una carga para ti. Tú llevas semana complicada y el estar pendiente de mí puede ser complicado, lo sé. Y más que esta semana te he estado buscando la boca ya… - le digo todo esto del tirón sin mirarla ni si quiera, solo puedo tener la cabeza agachada. Toda la poca vergüenza que tengo siempre y todo lo que le provoco, esta vez no me salen ni las palabras. 


Me coge de la cara, me hace que la mire.


  • Ejune: Mírame.


  • Patty: No puedo, hoy no puedo, mami, lo siento.


  • Ejune: Cariño, te amo más que a mi vida. Sabes que junto con los niños, eres lo más importante que tengo en mi vida. No eres ninguna carga para mí, quiero cuidarte y sé que esto te viene bien, cada vez lo tengo más claro, que esto te centra. Llevas mucho encima y esto te libera y cuando tú estás bien, yo estoy bien. No sabes lo que me duele verte cuando no te cuidas. Esto lo hago por ti y por mi, lo hago por las dos.


Evidentemente, tras escuchar esto, empiezo a llorar. El nudo de la garganta se rompe. Se pone a mi altura y me abraza. Lloro, me calma. La siento a ella, su aroma, su abrazo y es súper reconfortante. Cuando ya estoy más calmada, me mira.


  • Ejune: Ahora, ya sabes lo que toca, túmbate en el banco.
  • Patty: No, por favor.
  • Ejune: Venga, ponte.


Esta vez cedo sin drama, me tumbo. Me baja el pantalón directamente y empiezan los azotes. No son fuertes pero sí son firmes. Son azotes de reconciliación, de amor, de ternura, pero de reconducción. Con cada azote voy sintiendo liberación, calma a pesar del dolor. Me azota con la mano y luego con el cepillo. Pataleo, empieza a doler mucho más, pero mi alma está tranquila. No es un castigo excesivo. Le prometo que voy a escribir en la libreta y que voy a seguir las normas. Realmente lo siento así, no quiero fallarle, no quiero fallar a nuestro compromiso, a nuestras normas, a nuestro cuidado. Lo digo de verdad, no son meras palabras para deje de azotarme, como otras veces. Me hace levantarme, me pide que vaya por la crema. Me tumba encima de sus rodillas para echarme la crema, con mucho mimo y me sube el pantalón.


  • Ejune: ¿Estás más tranquila ya, cariño?
  • Patty: Sí, gracias de verdad. Gracias por cuidarme, nena. No sabes lo que valoro todo esto, aunque me duela. Te amo.
  • Ejune: Te amo, mi niña, pero la semana que viene, te tienes que poner las pilas.
  • Patty: Sí, no te preocupes.


Me pega un bajón grandísimo de sueño y me quedo casi dormida encima suya. Ya relajada, todo en calma, todo en paz. 


Comentarios

  1. Me gustó mucho este relato Patty. Se siente muy honesto, muy profundo, muy real. Es tan difícil como spanker, en una situación así, hacer lo que hay que hacer. Y Ejune en estuvo perfecta. Y quiero poner énfasis en esto porque la resistencia es real, no es un juego. Y porque obviamente no siempre estamos en la mejor posición para recibir un castigo y puede que un día no quieras y es lógico. Pero como spankos sabemos que si no hiciéramos lo que hay que hacer las consecuencias para la pareja terminan siendo peores.
    Creo que todas nos podemos sentir identificadas con lo que pasó. Gracias por escribir y compartir.

    ResponderEliminar
  2. Uffffff que pasada! Primero de todo, agradeceros a las dos por compartir algo tan íntimo.
    Al leerlo hacéis que aparezcan una mezcla de sensaciones increíble.
    He sentido culpa hasta yo! Mi prima, me han entrado ganas de darle un achuchón... Un besote grande a las dos. 😘

    ResponderEliminar
  3. Mi corazón está en jaque en este momento, Patty, y no lo digo por meterle poesía a mi comentario, no. Relatos como este son el equivalente a una cirugía a corazón abierto: exposición total. Imposible no conectar, y lo que me encanta de este y todos tus relatos es la honestidad. Pude percibir lo que te costó escribirlo y no era para menos.

    Hay mucho en este relato para mí: la ternura que me mata al leer cuánto se aman y qué tan fuerte es la conexión entre ustedes, la puntualidad con la que pones las cosas en palabras (casi que viví el relato a través de ti), el hecho de que están viviendo algo que muchas hemos deseado vivir…un sinfín de cosas, pero quiero enfatizar algo: ¡que temas tan complejos has tocado en esta entrada!
    Y sé que no lo parecen, pero todas aquí sabemos que lo son, los veas por el rol que los veas.

    Ese “no quiero ser una carga para ti”, “ha sido una semana complicada”…por mucha confianza que haya, el sentir (aunque no sea así) que le fallas a alguien que se ocupa de ti es una estocada letal y usualmente es autoprovocada y sucede en nuestra mentecita. Ahí la que tenía el nudo en la garganta era yo. Lo que me encanta es precisamente lo que dice Vic: bien que mal, se hizo lo que se tenía que hacer y eso fue lo mejor, y en el ínter vas decantando parte de la carga que llevabas por dentro, externas esas cosas que te abruman (sea con palabras, llanto, lloriqueos/sollozos o gestos físicos como patalear y apretar los puños), todo ayuda a expresar ese “algo” que en el momento te hace rechazar el castigo con todo tu ser, y claro, lo último que quieres es que la escenita se adelante, pero eso de “al mal paso, darle prisa” a veces trae efectos más positivos de lo que parece, y sé que pudiste comprobarlo aunque no fuera agradable en ciertos momentos. El saber que eres guiada, cuidada, contenida y escuchada…bueno, que nos da tranquilidad incluso a quienes te leemos, no sólo a ti. Las cosas caen en su lugar y todo mundo en santa paz.

    Amé este escrito más de lo que puedo expresar con palabras, lo que está puesto ahí es tan sutil y a la vez tan palpable que no se compara con nada.
    Gracias por este nivel de apertura, por “rascar” en distintas áreas de tu vida para traernos un nuevo relato como los que sólo tú sabes hacer. No es fácil; ni vivirlo, ni escribirlo, ni compartirlo…pero sí quiero que sepas que tú, tu hermosa familia y tus letras mágicas son bien recibidas y que no dejo de sentirme afortunada por todo lo que han compartido con nosotr@s.
    Gracias, Patty, un abrazo al alma 💙

    ResponderEliminar
  4. Ah! Patty! Primero gracias por compartirlo, sé que no es fácil escribir cuando nos sentimos vulnerables. Y después la verdad me gustó, muy honesto y te plantea algunas preguntas que está bueno preguntarnos. Definitivamente la dinámica de dos personas es entre dos personas y Eujune sabía exactamente que necesitabas. Siempre hablamos de la confianza que se necesita en estos vínculos y creo que este relato (que no es ficción!!) habla justamente de eso. Muchas gracias por compartirlo 🫂

    ResponderEliminar
  5. Según me han comentado hemos tenido debate sobre lo que ha pasado en este encuentro. Sé que la palabra de seguridad es un instrumento de seguridad y soy una gran defensora de que exista, incluso en parejas de mucho tiempo y mucha convivencia. Pero ese día entendí y leí perfectamente a mi mujer, son muchos años juntas y muchas sesiones, no solo de DD también de DS, ya que mis primeras experiencias fueron dentro del DS. Y he evolucionado gracias a ella hacia el DD. Después de aclarar este punto. Decir que la situación ese día fue bastante fuera de lo común en muchos aspectos y las razones que me dio para haber dicho la palabra de seguridad, no fueron lógicas ni congruentes y más después de 10 años juntas y vi con toda claridad que realmente necesitaba la corrección ese día en ese momento concreto . Eso no significa que hoy si jugáramos y me dice la palabra por alguna razón lógica y con una explicación real y de primeras todo se para, aseguramos que el motivo de parar es real y entonces se habla de lo que ha pasado. Una buena o mala manía que tiene mi chica es que siempre después de jugar hablamos de que ha ido bien y que ha ido mal, para poder mejorar siempre. Bueno después de toda esta retahíla, solo decirte mi amor que muchas gracias, gracias por estar conmigo, por confiar en mí y en que nunca te haré daño de forma consciente al menos, que te quiero y que podamos seguir jugando siempre juntas. Eres mi vida y lo sabes.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

9. Mónica y Nora - Chinchando a Abby

Estaban de vacaciones en casa, hacía bastante calor y Mónica, estaba colocando con cuidado una nueva planta que le había regalado en la tierra fresca del jardín. Lo hacía con mucho cariño porque le encantaba la botánica y sin duda era su momento de relajación. Desde la cocina llegaban risas ahogadas y murmullos que ella intentaba ignorar, concentrándose en su tarea. Dentro estaba Nora jugueteando con Abby, su sobrina de quince años. La conexión entre ellas era inmediata y eléctrica; ambas compartían ese espíritu juguetón que a veces rozaba la provocación. Cuando Mónica volvía la espalda para ajustar el riego automático, Nora le sacaba la lengua a Abby, le lanzaba algo a la cabeza y Abby respondía con un gesto obsceno que hacía que ambas contuvieran la risa con las manos en la boca o le tiraba algún pellizco o patada. Sabían que Mónica detestaba esas muestras de falta de respeto, pero la tentación de desafiar sus límites era demasiado grande. La escalada comenzó en la cocina. Abby e...

10. Mónica y Nora - Castigo a distancia

Mónica estaba en su camerino de un teatro de Milán, quitándose el maquillaje después del concierto, cuando su teléfono vibró con una notificación del banco. Un movimiento raro en la cuenta compartida: una multa de tráfico. No una cualquiera. Por exceso de alcohol y conducción temeraria. Los puntos descontados del permiso de conducir eran suficientes para que le hirviera la sangre. La descripción del vehículo coincidía con su coche familiar, en el que conducía Nora. Respiró hondo, pero el aire no calmó el fuego que le subía por el pecho, tenía ganas de matar a su mujer. Cogió un taxi y se fue a su hotel. Estaba furiosa pero necesitaba hablar con su mujer urgentemente. Abrió la aplicación de videollamada y con mucho enfado hizo la videollamada. El móvil tardó unos segundos en conectar. Al otro lado, apareció Nora. Estaba en el salón de su casa en Barcelona, con unos pantalones cortos y una camiseta ancha y negra de estar por casa. Tenía ojeras, el pelo revuelto y una sonrisa tímida, cu...

Comunidad de Spanking

Y ¡Nos mudamos al Discord! Este blog se inició como un espacio para compartir relatos de ficción y experiencias reales entre las integrantes de la comunidad de dónde surgió este blog (comunidad de Spanking solo mujeres en Facebook) pero desde hacía un tiempo el espacio en facebook nos quedó pequeño. Discord es una aplicación gratuita de comunicación que permite a los usuarios interactuar en tiempo real mediante mensajes de texto, llamadas de voz y videollamadas. El cielo es el límite 😉😍.  ¿Por qué formar parte de una comunidad? Primero porque está cool ser parte de algo donde sabes que nadie te va a juzgar. ¡Porque somos mujeres iguales a ti! Si, a ti que estás leyendo esto... Porque te da curiosidad el spanking... O quizá porque llevas fantaseando con esto desde siempre.... Y después están todas las demás ventajas, conocer otras mujeres spankos, poder hablar con más personas que te entiendan, hacer preguntas, compartir fantasías 🔥 y quizas encontrar tu match con quién sesionar...