Ir al contenido principal

Reflexiones de una switch con una deadline

 Este texto se trata más de hacer preguntas que de dar respuestas.

¿Qué pasa cuando nos comprometemos con algo y no cumplimos? ¿Esa primera infracción funciona como un efecto dominó para seguir incumpliendo?

¿Quién es más responsable? ¿La spankee que no cumple con las reglas o la spanker que no las refuerza y no cumple con el castigo?

¿Fallar una vez merece un castigo?

Para los switchs ¿Es ético tener una doble vara, una como spankee y otra como spanker?

¿Es necesario cumplir siempre o hay margen de error? ¿No somos humanas acaso?

Si un castigo se posterga en el tiempo porque no se puede realizar en el momento ¿será más severo o más liviano cuando llegue el momento? (en caso de que no se hubiera perdido en el éter)

#HablemosDeSpanking

Comentarios

  1. Planteas un par de preguntas interesantes. Deberíamos tratarlas a fondo algún día en otra entrada o en el discord, pero creo que algunas llamaron mi atención en particular.
    El efecto dominó del incumplimiento creo que puede tener varios factores pero si bien a una spankee le gusta llevar más arriba su límite el límite es marcado por la pauta del spankee y si este (ligando un poco con la siguiente pregunta) no pone su mano para pausar la línea de dominós podría ir escalando mucho mucho más. Claro que no existe spanker perfecto ni mucho menos es su trabajo estar en todo con la dinamica pero si podría evitar un poco el salirse de las manos con una pequeña amenaza en el inicio antes de que se derrumbe y meta el spankee hasta las orejas. Ahora bien por qué el soankee no se auto regula en el primer cambio? Creo yo que nos gusta buscar la excusa por el castigo. Se puede evitar el que eso se alargue por supuesto pero en la mente del spankee es como seguiré rompiendo las vajillas hasta que le llegue el ruido. Creo que me alargue en este comentario pero está interesante

    ResponderEliminar
  2. Pauta del spanker * no me deja editar comentarios aquí

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

9. Mónica y Nora - Chinchando a Abby

Estaban de vacaciones en casa, hacía bastante calor y Mónica, estaba colocando con cuidado una nueva planta que le había regalado en la tierra fresca del jardín. Lo hacía con mucho cariño porque le encantaba la botánica y sin duda era su momento de relajación. Desde la cocina llegaban risas ahogadas y murmullos que ella intentaba ignorar, concentrándose en su tarea. Dentro estaba Nora jugueteando con Abby, su sobrina de quince años. La conexión entre ellas era inmediata y eléctrica; ambas compartían ese espíritu juguetón que a veces rozaba la provocación. Cuando Mónica volvía la espalda para ajustar el riego automático, Nora le sacaba la lengua a Abby, le lanzaba algo a la cabeza y Abby respondía con un gesto obsceno que hacía que ambas contuvieran la risa con las manos en la boca o le tiraba algún pellizco o patada. Sabían que Mónica detestaba esas muestras de falta de respeto, pero la tentación de desafiar sus límites era demasiado grande. La escalada comenzó en la cocina. Abby e...

8. Mónica y Nora en el PRIDE 2.026

Convocaron a Mónica para que fuera en una de las carrozas representando a la comunidad de lesbiana. Aprovechando su profesión de cantante profesional deleitaría a tod@s con su gran voz. Le dieron entradas extras para que pudiera subir a quién quisiera en la carroza. Su esposa Nora, estaba invitada, así que decidieron llamar al resto de amigas íntimas de ellas que pudieran disfrutar del espectáculo. Ese era un día muy lindo para festejar por los derechos de la comunidad LGTBIQ+ y era un honor poder participar en ese día. Estaban ambas en el camerino de la cantante. Tenían privacidad para que Mónica se pudiera vestir tranquila. Mónica se puso radiante con un traje de mono-pantalón enterizo con los colores de la bandera lésbica con tacones a juego. Nora sin embargo, mucho más informal, le encantaba un estilo más casual. Iba con vaqueros cortos, zapatillas deportivas Converse con la bandera del arcoíris y una camiseta blanca con la bandera a juego. Ambas se pusieron purpurina en la cara...

10. Mónica y Nora - Castigo a distancia

Mónica estaba en su camerino de un teatro de Milán, quitándose el maquillaje después del concierto, cuando su teléfono vibró con una notificación del banco. Un movimiento raro en la cuenta compartida: una multa de tráfico. No una cualquiera. Por exceso de alcohol y conducción temeraria. Los puntos descontados del permiso de conducir eran suficientes para que le hirviera la sangre. La descripción del vehículo coincidía con su coche familiar, en el que conducía Nora. Respiró hondo, pero el aire no calmó el fuego que le subía por el pecho, tenía ganas de matar a su mujer. Cogió un taxi y se fue a su hotel. Estaba furiosa pero necesitaba hablar con su mujer urgentemente. Abrió la aplicación de videollamada y con mucho enfado hizo la videollamada. El móvil tardó unos segundos en conectar. Al otro lado, apareció Nora. Estaba en el salón de su casa en Barcelona, con unos pantalones cortos y una camiseta ancha y negra de estar por casa. Tenía ojeras, el pelo revuelto y una sonrisa tímida, cu...