Era fin de semana, las chicas habían tenido una semana con mucho lío laboral, así que decidieron tener estos dos días más tranquilos. Mónica tenía muchas ganas de leer un libro que se compró hace un mes pero no había tenido oportunidad de leerlo. Nora en cambio le apetecía plan de piscina. Ambas se pusieron el bañador y salieron al patio de su casa, en su piscina privada. Mónica se puso debajo del parasol con sus gafas de sol negras, enormes y en su hamaca con un té helado. Abrió su Kindle y empezó a leer. En cambio Nora se tiró a la piscina a nadar un rato. Todo era un remanso de paz y tranquilidad.
Mónica: mmm, estaba deseando que llegara este momento - pensó.
A los 15 minutos Nora decidió llamar la atención de su esposa.
Nora: Mi vida, qué buena está el agua…
Mónica: Me alegro por ti.
Nora: ¿Y si entras?
Mónica: No, cariño, estoy leyendo. Déjame tranquilita, por fa.
A los pocos minutos, Nora salpicó unas gotas a los pies de su mujer.
Mónica: Cariño, no quiero que me mojes. Primera advertencia.
Nora: Pero si no he sido yo, ha sido el viento.
Mónica: Ya, ya, seguro. Yo solo te aviso que es la primera advertencia.
Nora: Ufff, eres un rollo.
Decide seguir nadando un poco, bucear, jugar con el flotador de patito de goma que tenía dentro. Mira a su mujer y la está viendo que está súper concentrada en la lectura. Así que decide levantar “una ola” y acaba mojando la toalla que había en la hamaca y las piernas de Mónica.
Mónica: ¡Nora! ¿Qué te he dicho? Que no quiero que me mojes y además que estoy con el Kindle. Segunda advertencia. Como te lo tenga que volver a repetir, te quedas sin piscina.
Nora: Ayyy, es que me aburrooooo. Eres una señora mayor, que no quiere jugar conmigo.
Mónica: Nora, para ya.
Nora: Vaaaaaaaale.
Esa cabecita que no para, decidió tener la peor idea del día. Salió de la piscina, empapada obviamente y se tiró encima de su mujer.
Nora: Mi amooooorrr, abrazo de espositas!! Que te he echado de menos!!!
La hamaca crujió, mojó el Kindle, se derramó un poco del té helado y mojó a Mónica.
Mónica: Mira que te lo he dicho, que no me mojaras. Ni puto caso me haces. Has mojado hasta el Kindle!!! GRRRR. ¿Sabes qué? Ya no hay piscina para ti. Seca todo lo que has mojado y te vas a ir 20 minutos de cara a la pared, en silencio.
Nora: Pero, es que…
En ese instante la coge de un brazo, le arrea varios azotes fuertes en el culo con la mano con el bañador mojado, que hace que pique más.
Mónica: Obedece si no quieres que vaya a por el cepillo.
Nora: Nop. Ya voy, ya voy.
La chica obedece, lo seca todo correctamente con la fregona.
Nora: Ayyy, pobrecita de mí, hace un rato era una sirena en el agua y ahora me tienen de limpiadora doméstica - dijo murmurando.
Mónica: ¿Qué has dicho?
Nora: No, nada, nada, hablaba para mí.
Termina de secarse ella misma y aún en bañador se va de cara a la pared como le han indicado, recta, con determinación. Mónica aprovecha para seguir leyendo un rato más. A los pocos minutos…
Nora: Jefa, dile a mi patito de la piscina que su sirena volverá pronto. Que no rehaga su vida sin mí.
Mónica: Noooora, te recuerdo que te estás jugando que te caliente el culo. Cállate.
Nora: Sí, perdón, es que me estaba dando pena, que no me ha dado tiempo ni a despedirme.
Mónica: ¡Qué te calles! ¿Quieres estar 30 minutos ahí mejor?
Nora: Vale, no, perdón - y ya se calló en seco.
Durante los siguiente 20 minutos se portó como una campeona y ni respiró prácticamente. La Jefa fue a tocarle el hombro.
Mónica: Ya puedes salir.
Se giró Nora.
Mónica: Estás en la cuerda floja hoy, como tontees lo más mínimo, voy a por el cepillo directamente. No tienes más advertencias ya. ¿De acuerdo?
Nora: Sí, no te preocupes. Te vas a quedar con la boca abierta de lo ultra bien que me voy a portar. Te voy a resultar hasta aburrida.
Se fueron al salón a ver una película abrazadas, cuando apareció gente bañándose en una piscina.
Nora: Qué suerte tienen esa gente de no tener a una dictadora anti piscina por pareja. Se le ven hasta más felices.
Mónica no dijo nada, simplemente la miró seria.
Después estuvieron jugando a un juego de mesa, estaba reñido pero finalmente ganó Mónica.
Nora: seguro que me has hecho trampa.
Mónica: No empieces…
Nora: Sólo digo, que es mucha casualidad que siempre gane la dictadora anti piscinas y anti sirenas.
Mónica dejó las cartas del juego sobre la mesa y suspiró.
Mónica: Levántate.
Nora: ¿Por qué?
Mónica: He dicho que te levantes. Ya estoy harta. Te he advertido varias veces y sigues, y sigues y sigues. Ya no te lo paso más. Tráeme el cepillo ahora mismo.
Nora: No, era una broma.
Mónica: Como tenga que ir yo, además del cepillo, me traigo la vara. ¿Quieres eso?
Se dio media vuelta y fue corriendo a buscar el cepillo que su mujer le había pedido. Se lo entregó con resignación.
Mónica: Ya sabes lo que toca. Túmbate en mis rodillas.
Nora: Ayyy, es que en esta casa no se permite ni un poquito de felicidad, son todo normas de esclavitud y seriedad, vaya asco. Voy a mudarme a otra casa.
Mónica: ¿Eso es lo que quieres? ¿Nos dejamos de contratos y de cuidarte? Porque este era un pacto que teníamos las dos. Fuiste tú la que me pediste ayuda para encauzarte y tú la que aceptaste este tipo de disciplina. Pero si no quieres, lo dejamos aquí y punto.
Nora bajó la cabeza, sin mirarla y dijo en un susurro…
Nora: no….
Mónica: ¿No qué? ¿No quieres castigo o que no quieres romper el pacto?
Nora: No quiero romper el pacto….
Mónica: Bien, pues entonces no quiero dramas y aceptaras el castigo como la mujer que eres, ¿verdad?
Nora: te odio, pero sí…
Su mujer le coge de la barbilla y le sube la mirada para que se miren a los ojos.
Mónica: pues ya sabes qué tienes que hacer. Es más, hoy tú solita te vas a bajar el pantalón y las braguitas y después te tumbas.
Nora se pone con la cara roja encendida por la vergüenza, pero obedece. En seguida empiezan los azotes en el culo desnudo.
Mónica: Esto por desobediente… te dije que no tiraras agua, y tú sin hacer caso.
Mónica: Te advertí en varias ocasiones que pararas, que no tiraras por ahí. Has mojado el Kindle, cuando te dije que no lo hicieras….
Mónica: Esto por faltarme el respeto. Por llamarme dictadora….
Los azotes no paraban de sucederse, unos tras otros, cada vez más fuertes. El culo ya lo tenía rojo como un tomate, así que pasó a coger el cepillo. Empezó con bastante intensidad desde el principio.
Nora: Ayyyyyy, perdón, perdón. Ya entiendo el concepto. Ayyy, es que me aburría.
Mónica: ¿Y es divertido venir a molestarme? A romper nuestro acuerdo, a decir que te quieres ir a otra casa por no querer aceptar unas normas de convivencia y algunas normas para tu crecimiento.
Le dio una sucesión de azotes fortísimos, donde la chica solo podía patalear y suplicar. Hasta que cuando en los cachetes aparecieron marcas de tonalidad rojo muy oscuro, paró.
Se levantó de un salto de las rodillas de su mujer y se empezó a frotar el culo con mucha ansia, para intentar aliviar el dolor y mirando hacia el suelo.
Mónica: ¿Te ha quedado claro porque te he castigado?
Nora: Si, por desobedecer, por echarte agua, por mojar el Kindle, por hacer comentarios irrespetuosos, por no cumplir las reglas y no respetar tu descanso. Perdón - dijo sin mirarle a la cara con las lágrimas saltadas.
Mónica: Que no vuelva a suceder. Anda, ven y dame un abrazo.
Durante el abrazo se relajan ambas y finalmente Mónica le sube el pantalón y las braguitas. Le da un mini azote en el trasero.
Mónica: Espero que el resto de día te portes espectacular.
Nora: Por supuesto que sí, me van a llamar para el premio Nobel de la Paz. Te amo.
Mónica: Te amo.
Qué bonito relato, me pareció una escena cotidiana y tierna, una situación tan sencilla entre ellas fue tomando un tono juguetón que terminó con Nora en sus rodillas xD
ResponderEliminarEn serio esta niña es una suicida y no aprende, que más tiene que hacer Monica para que haga caso a la primera… Por suerte la Kindle sigue viva. Su culo no tanto, pero la tenemos que querer. Gracias por el relato Brat princesa suicida.
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