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14. Mónica y Nora - La grabación

Estaban en la cocina bien temprano. Mónica se estaba preparando una infusión para la garganta ya que tenía el día con grabaciones y tenía que tenerla perfecta para cantar. 

Nora: Mi amor, ¿hoy te toca trabajar todo el día?


Mónica: Sí, cariño, así que necesito empezar la mañana bien tranquila. Que además tengo que tener la cabeza despejada. 


Nora: ¿Por qué me miras directamente al decir la palabra “tranquila”?


Mónica: La fama que te precede y te has ganado a pulso señora brat. 


Nora: ¿Yoooo? Todo eso son exageraciones.


Mónica: Anda, dame un beso, que me voy a la ducha y me voy al estudio.


Nora aprovecha que se escuchan los grifos del agua y le coge el móvil de Mónica. Quería hacer una travesura para reírse. Conocía al equipo con el que su esposa trabajaba y se llevaban bastante bien. Se habían ido a comer juntas todas alguna vez. Abrió el chat donde estaban el grupo de producción y decidió mandar un audio.


Nora (con voz firme y seria): Buenos días señoras. Aquí le manda un audio la coach personal de la señora Mónica. Para su crecimiento personal de hoy, cada vez que llegue a una nota perfecta para ella, quiero que le reclamen que lo haga “con más pasión”, “más sentimiento”, “más garra”. Sé que esto le vendrá bien para seguir creciendo como artista. Muchas gracias por su atención. Saludos cordiales. 


Nada más soltar el audio, se empezó a reír, imaginando las caras de las compañeras de producción que la escuchen. Guardó rápidamente el móvil de Mónica en su bolso y se puso a recoger la cocina, disimuladamente. A los pocos minutos aparece su mujer oliendo a Hugo Boss y guapísima.


Mónica: Cariño, ¿has visto dónde dejé mi móvil? No lo encuentro por ningún lado.


Nora: Me pareció ver que lo metiste en el bolso, mi vida.


Mónica: Ah, es verdad, sí… está aquí. Gracias cariño.


Se dieron un fugaz beso y salió por la puerta. Desde ahí le grito:


Mónica: Pórtate bien, bicho.


Nora: SIEMPRE ME PORTO BIEN. 


Arrancó el coche y a los 20 minutos llegó a los estudios de producción. Entró por la puerta.


Productora: Buenos días Mónica, ¿cómo va esa garra hoy? ¿Vas a cantar con más pasión hoy? Jajajajaja.


Mónica: Buenos días… sí, claro, sabes que siempre lo hago - contestó extrañada.


Ingeniera de sonido: Saludos cordiales, Mónica jajajaja.


Mónica: Buenos días - contestó seria. 


Coristas (todas al unísono): ¡¡¡Saludos cordiales, Jefa!!! 


Mónica: Pero bueno, ¿qué os pasa a todas hoy? ¿Qué habéis desayunado para estar tan graciosas? 


Todas se miraron en silencio y después todo el equipo entero estalló en una carcajada gigante. 


Editora vocal: ¿No has escuchado el audio de tu mujer de esta mañana, no?


Mónica: ¿Mi mujer os ha mandado un audio? LA MATO.


Productora: Nooooo, déjala, si ya sabemos cómo es. Nos hemos reído montón con el audio.


Desaparece por unos instantes al baño para escuchar el audio. Tras oírlo su cara se enciende roja de ira. Empieza a teclear en WhatsApp.


Mónica: Cuando llegue a casa te vas a enterar. Te vas a acordar de este audio toda tu vida.


Nora: ¿Por qué? ¿Qué ha pasado?. 


Mónica: Sabes perfectamente lo que ha pasado. Ve preparando el culo para cuando llegue.


Nora: Tienes que trabajarte más el sentido del humor, cariño. Te vendrá bien….


A ese mensaje ya no le contestó, estaba súper enfadada. Fue a la cafetería a tomarse una infusión para relajarse. Mientras removía con la cuchara su tila se imaginaba mil maneras diferentes de castigar a su mujer. De repente apareció una amiga suya del equipo, que además conocía sus acuerdos de disciplina doméstica. 


Letrista: Nena, ¿estás bien? Me avisa la productora que empezamos en 10 minutos.


Mónica: Sí, perdona. Es que me ha enfadado mucho lo que ha hecho Nora. Hay ciertos temas en los que no puede tontear y especialmente en mi trabajo no se tiene que meter. 


Letrista: Jajajaja, hay que admitir que ha estado gracioso, pero sí, te entiendo. Bueno, me comentaste que tenías normas en tu casa… pues que caiga el peso de la ley y todo arreglado jajajaj.


Mónica: Bueno, eso sin duda alguna. Esta noche va a dormir calentita y de ladito, te lo garantizo.


Letrista: Anda venga, dame un abrazo que normalices tu respiración y recuperes la concentración, que necesitamos toda tu garra jajajaja.


Mónica: No empieces tú también. 


Se funden en un abrazo hasta que se calma y entra directamente en el estudio. Delante del micrófono empieza con las primeras grabaciones. Calienta la garganta, las notas le salen estupendas. Se nota el esfuerzo, la interpretación, la respiración controlada… Sin duda es una auténtica profesional. Nada más terminar la canción, sabiendo que le ha salido perfecta, se escucha por los auriculares:


Productora: Bien hecho, pero necesitamos más pasión, más sentimiento jajajajaja.


Aprieta los puños, suspira y vuelve a intentarlo. Esta vez le sale un poco peor que la anterior vez. El equipo continua con los comentarios divertidos. Mónica cada vez se pone más nerviosa y se empieza a equivocar hasta en la letra de la canción.


Mónica: Joder, no doy una - se quita los auriculares enfadada. 


Productora: ¿Necesitas un descanso? ¿Quieres que lo dejemos aquí? 


Mónica: Lo dejamos aquí, lo siento. No estoy concentrada y os estoy haciendo perder el tiempo. Mañana vuelto a intentarlo con la cabeza despejada, después de matar a mi mujer. 


Con paso firme y decidido coge el bolso, sale del estudio. Seria y enfadada por la pérdida de tiempo y dinero en ese día. Llega a casa y encuentra a Nora tirada en el sofá jugando con el iPad. 


Nora: ¿Ya estás aquí, cielo? Que tempranito has salido hoy. Y le extiende los brazos con una sonrisa para abrazarla. 


Mónica: ¿Te acuerdas lo que te he dicho por WhatsApp? 


Nora: Sí… 


Nada más contestar le suelta una buena bofetada. Nora se queda asombrada y se lleva la mano a la mejilla.


Mónica: Y ahora, ve a por el sacudidor de las alfombras, que tenemos algo pendiente de solucionar.


Nora se da media vuelta y va a buscarlo, mientras tanto Mónica va a por el cepillo del baño, del mango largo.


Mónica entra en el salón con el cepillo en una mano y una expresión completamente seria. Nora sigue de pie junto a la mesa con el sacudidor de alfombras delante. En cuanto ve la cara de su mujer, se le borra la sonrisa.


Mónica: Ponte delante de mí.


Nora: Mónica, yo...


Mónica: He dicho que te pongas delante de mí.


Nora obedece y se coloca frente a ella, con las manos juntas y bastante menos chulería que esta mañana.


Mónica: Ahora me vas a escuchar y no me vas a interrumpir ni una sola vez. ¿Me has entendido?


Nora: Sí.


Mónica: ¿Sí qué?


Nora: Sí, Señora.


Mónica: Esta mañana has cogido mi móvil sin permiso.


Nora: Sí...


Mónica: Has entrado en un grupo de trabajo que no es tuyo.


Nora baja la mirada.


Mónica: Has mandado un audio haciéndote pasar por mi coach personal y dando instrucciones a mi equipo sobre cómo tenían que tratarme durante una grabación.


Nora: Era por hacer una gra...


Mónica: ¡HE DICHO QUE NO ME INTERRUMPAS! - dijo furiosa.


Nora se queda completamente callada.


Mónica: No quiero volver a escucharte decir que era una broma. Ya sé que pretendías hacer una broma. El problema es que para hacerla has utilizado mi teléfono, mi confianza y mi trabajo. Y esas tres cosas no las vuelves a tocar de esta manera.


Nora: ...


Mónica: ¿Sabes por qué estoy aquí cuatro horas antes de lo previsto?


Nora: Porque te has enfadado.


Mónica: No. Estoy aquí porque he tenido que cancelar una sesión de grabación.


Nora levanta la cabeza de golpe.


Nora: ¿Qué?


Mónica: Lo que estás oyendo.


Nora: Pero...


Mónica: He perdido la concentración. Me he empezado a equivocar. Hemos repetido tomas que estaban bien. He terminado frustrada, nerviosa y haciendo perder el tiempo a todo el equipo. Así que he parado la sesión y me he venido.


Nora: Cariño, yo no sabía que iba a pasar eso.


Mónica: ¡CLARO QUE NO LO SABÍAS! Porque no pensaste ni cinco segundos antes de hacerlo.


Nora se queda muy seria.


Mónica: Mientras tú estabas aquí tranquilamente jugando con el iPad, allí había una productora, una ingeniera, una editora, unas coristas y varias personas perdiendo una mañana de trabajo porque a ti te pareció graciosísimo jugar con mi profesión. Además del dinero perdido del alquiler del estudio. 


Nora: Lo siento.


Mónica: Todavía no.


Nora: ¿Cómo que todavía no?


Mónica: Todavía no quiero que me sueltes un "lo siento" rápido para terminar con esto. Primero quiero que entiendas exactamente qué has hecho.


Nora: Vale.


Mónica: Y quítame ese "vale" de niña regañada que quiere que pase esto rápido.


Nora: Sí, Señora.


Mónica: Mucho mejor.


Mónica deja el cepillo apoyado en la mesa, cruza los brazos y suspira.


Mónica: Tú sabes perfectamente que dentro de nuestra relación tenemos bromas, provocaciones y tus famosas travesuras.


Nora: Sí.


Mónica: Me puedes esconder las zapatillas. Puedes cambiarme una alarma. Puedes ponerme una nota absurda dentro del bolso. Te puedo echar una bronca, tú puedes poner cara de santa y después ya sabemos las dos cómo suelen terminar tus gracias.


Nora intenta contener una sonrisa.


Mónica: Pero mi trabajo no.


La sonrisa desaparece.


Mónica: Mi trabajo es una frontera.


Nora: Sí.


Mónica: Repítelo.


Nora: Tu trabajo es una frontera.


Mónica: Otra vez.


Nora: Tu trabajo es una frontera.


Mónica: Y no vuelves a coger mi móvil para escribirle a nadie de mi equipo sin mi permiso.


Nora: No.


Mónica: No vuelves a entrar en conversaciones profesionales.


Nora: No.


Mónica: Y muchísimo menos vuelves a organizar una encerrona para ponerme nerviosa mientras estoy grabando.


Nora: No lo volveré a hacer.


Mónica: Más te vale.


Nora mira de reojo hacia el sacudidor que está encima de la mesa.


Mónica se da cuenta.


Mónica: ¿Ahora sí estás empezando a pensar que quizás la bromita no merecía tanto la pena?


Nora: Bastante.


Mónica: Qué pena que esa capacidad de reflexión haya llegado aproximadamente ocho horas tarde.


Nora: Amor...


Mónica: Ni "amor", ni "cariño", ni "mi vida". Ahora mismo soy Señora para ti.


Nora: Sí, Señora.


Mónica: Dame el iPad.


Nora: ¿El iPad también?


Mónica: Nora.


Nora: Ya voy.


Nora recoge el iPad del sofá y se lo entrega.


Mónica: Confiscado hasta dentro de dos semanas.


Nora: Jo...


Mónica: ¿Perdona?


Nora: Nada.


Mónica: Eso es una consecuencia. No es el castigo.


Nora la mira alarmada.


Nora: ¿Eso no era el castigo?


Mónica: No.


Nora: Fantástico.


Mónica: ¿Quieres seguir haciendo comentarios?


Nora: No, señora.


Mónica: Porque puedo estar toda la tarde sumando consecuencias.


Nora: No hace falta. Con las existentes estoy bastante entretenida.


Mónica: Nora.


Nora: Perdón.


Mónica señala una esquina del salón.


Mónica: De cara a la pared.


Nora: ¿Ahora?


Mónica: Ahora.


Nora: ¿Cuánto?


Mónica: Diez minutos.


Nora: ¿Diez enteros?


Mónica: Ahora son 15.


Nora abre mucho los ojos.


Nora: ¡Pero si solo he preguntado!


Mónica: 20 minutos. 


Nora se tapa la boca inmediatamente con las dos manos.


Mónica: ¿Algo más?


Nora niega con la cabeza.


Mónica: Pues andando.


Nora camina hacia la esquina y se coloca de cara a la pared. Mónica pone un temporizador y se sienta detrás de ella. Pasan unos segundos.


Nora: Mónica.


Mónica: ¿Qué?


Nora: Estoy reflexionando.


Mónica: Llevas treinta segundos.


Nora: Están siendo treinta segundos muy productivos.


Mónica: Cállate.


Nora: Sí.


Pasan otros treinta segundos.


Nora: Una pregunta.


Mónica: No.


Nora: Pero ni siquiera sabes cuál es.


Mónica: Precisamente por eso.


Nora suspira.


Mónica: Te quedan 21 minutos.


Nora: ¿Cómo que 21? ¡Si eran 20 y ya ha pasado uno!


Mónica: Acabas de ganarte otro.


Nora: Esto es una dictadura.


Mónica: 22.


Nora: Me callo.


Mónica: Buena decisión.


Esta vez Nora consigue permanecer en silencio unos minutos. Poco a poco se le va quitando la actitud juguetona y empieza a pensar de verdad en lo ocurrido.


Cuando termina el tiempo, Mónica apaga la alarma.


Mónica: Date la vuelta.


Nora se gira.


Mónica: Ven aquí.


Nora se acerca lentamente.


Mónica: Antes de continuar quiero preguntarte algo.


Nora: Dime.


Mónica: Estoy muy enfadada, pero ya estoy tranquila. ¿Eres consciente de todo lo que has hecho por tus tonterías?


Nora: Sí, Señora.


Mónica señala el sacudidor de la mesa.


Mónica: Entonces hoy vas a tener un castigo serio.


Nora: Ya me lo estaba temiendo.


Mónica: Y te aviso de una cosa. No quiero bromas, no quiero regateos y no quiero escuchar "pero si solo era una bromita" ni una sola vez.


Nora: Sí, Señora.


Mónica: Porque esto no es solamente por haberme hecho pasar vergüenza.


Nora: ¿Entonces?


Mónica: Es porque has utilizado mi confianza para hacerlo.


Nora baja la mirada otra vez.


Mónica: Sabías dónde estaba mi teléfono. Sabías quién era mi equipo. Sabías que te llevas bien con ellas. Y utilizaste precisamente eso para organizar la gracia. Y has jugado con mi profesionalidad.


Nora: No lo había pensado así.


Mónica: Pues deberías haberlo pensado.


Nora: Lo siento de verdad.


Nora permanece seria unos segundos.


Mónica: Eso ya sí me lo creo.


Nora: Yo solo quería imaginarme tu cara cuando todas empezaran a pedirte “más garra."


Mónica: Pues enhorabuena. Has conseguido imaginarla y además provocar que me saliera una vena en la frente.


Nora no puede evitar una sonrisa pequeñita.


Mónica: No te rías.


Nora: No me estoy riendo.


Mónica: Te conozco perfectamente.


Nora: Solo un poquito.


Mónica: Nora.


Nora: Ya.


Mónica vuelve a señalar la mesa.


Mónica: Y después vas a escribir una disculpa.


Nora: ¿A quién?


Mónica: A todo el equipo.


Nora: Nooooo.


Mónica: Sí.


Nora: Qué vergüenza.


Mónica: Esa es parte de la consecuencia.


Nora: ¿Tengo que poner "saludos cordiales"?


Mónica la mira fijamente.


Nora: Vale. Pregunta retirada.


Mónica: Y la vas a escribir tú. Nada de copiar una disculpa de internet, nada de pedirle a una inteligencia artificial que te haga quedar como una persona responsable...


Nora: Eso último ha sido muy específico.


Mónica: Porque te conozco.


Nora: Qué poca fe tienes en mí.


Mónica: Tengo exactamente la cantidad de fe que tus antecedentes me permiten.


Nora: Cruel.


Mónica: Y ahora deja de intentar hacerme reír.


Nora: Es un mecanismo de supervivencia.


Mónica: Pues hoy te conviene buscar otro.


Nora vuelve a mirar el sacudidor.


Nora: ¿Estás todavía muy enfadada?


Mónica: Sí.


Nora: ¿Mucho?


Mónica: Muchísimo.


Nora: Ah.


Mónica coge el sacudidor de la mesa y se lo muestra.


Mónica: Pues empieza a prepararte.


Nora pone una cara dramática.


Nora: ¿Sirve de algo decirte que lo siento mucho y que eres la mejor cantante del mundo mundial?


Mónica: Puedes arrepentirte todo lo que quieras y hacerme la pelota, sin problemas. 


Nora: ¿Eso reduce condena?


Mónica: No.


Nora: Era por intentarlo.


Mónica: Inclínate en el sofá. En silencio.


Nora: Ay, madre...


Mónica: ¿Qué te he dicho?


Nora: Nada. No he dicho absolutamente nada.


Mónica: Has dicho "ay, madre".


Nora: Era una oración.


Mónica: Nora.


Nora: ¡Que voy!


Nora obedece mientras murmura por lo bajo.


Nora: Maldito "saludos cordiales"...


Mónica: Te he oído.


Nora: Claro. Eres cantante. Tienes el oído entrenado.


Mónica: Como sigas así, además de la disculpa vas a escribir una redacción titulada "Por qué no debo tocar el móvil de mi mujer".


Nora: ¿Extensión mínima?


Mónica: Nora.


Nora: Ya me callo.


Mónica: Más te vale. Porque después de hoy quiero que haya una norma que te aprendas de memoria.


Nora: ¿Cuál?


Mónica: Con mi estudio de grabación no se juega.


Nora: Con tu estudio de grabación no se juega.


Mónica: Otra vez.


Nora: Con tu estudio de grabación no se juega.


Mónica: Perfecto.


Nora: ¿Y con tu camerino?


Mónica se queda mirándola en absoluto silencio.


Nora: Era una pregunta académica.


Mónica: Tú tienes una habilidad impresionante para empeorar tu situación.


Nora: Es un don.


Mónica: Pues hoy te lo voy a quitar de un plumazo.


Ayuda a Nora a tumbarse en el respaldo del sofá. Empieza a azotarle con la mano, con el pantalón del pijama puesto. Sigue con un buen ritmo, hasta que llegado a un momento se lo baja de un tirón y continúa con la mano.


Nora: Yo sólo quería ayudarte con tu crecimiento profesional y ¿así me lo pagas?.


En ese momento Mónica coge el sacudidor y empieza a darle bien fuerte. Nora empieza a dar saltos y llevarse las manos al culo.


Nora: Ayyyy, no tan fuerte.


Mónica: Te he dicho que no quiero oír ni una sola palabra. Y como sigas metiendo las manos para zafarte, te las ato. Tú verás.


Nora: No, no, no, ya me estoy quieta y calladita.


El dolor del sacudidor era bastante intenso. Cubría toda la zona de las nalgas y provocaba una quemazón importante. Después de más de 200 azotes con el sacudidor, lo dejó encima de la mesa. Tenía el culo hirviendo.


Mónica: De cara a la pared otro ratito. 15 minutos. No te quiero escuchar ni respirar o no te doy descanso.


Nora levantó un dedo en señal de estar de acuerdo, porque no quería hablar ni enfadarla más.


Mónica aprovechó para ir a por agua y para coger su móvil. Le habían escrito desde el trabajo para ver si estaba más tranquila y para darle ánimos para el día siguiente. Trabajaba con un equipo de mujeres muy profesionales, amorosas y empáticas. Tenía mucha suerte de tenerlas.


Después de los 15 minutos en el que Nora ni ha respirado, ya que le dolía mucho el culo, la llama. Cogiendo antes el cepillo de mango largo del baño.


Mónica: Venga, ahora túmbate en mis rodillas, que terminemos con esto ya.


Nora: Lo siento muchísimo, señora, no volverá a suceder, puedes estar tranquila - dijo con una voz serena y resignada.


Mónica: Eso espero. 


Se tumbó y Mónica la agarró bien fuerte de la cintura y con su pierna bloqueó las de su mujer para que no se moviera. Le iba a dar una tanda fortísima y la quería lo más quieta posible. Directamente ya sin pantalones y sin ropa interior ni nada, con el culo dolorido de antes empezó muy fuerte.


Nora: Ayyyyyyyy, perdón, perdón, perdón.


Los azotes caían sin tregua.


Mónica: Para que recuerdes que jamás te volverás a meter en mi trabajo. ¿ENTENDIDO?


Otra tanda fortísimas de azotes que le hacían retorcerse de dolor y ahí fue cuando se le humedecieron los ojos.


Nora: Siiiiii, señora, entendiiiiiido. Perdón. Nunca más. 

 

Tras lo que fueron una tanda de más de 300 azotes con el cepillo, las marcas moradas ya iban apareciendo. Las lágrimas de Nora ya eran más que evidentes.


Nora: Te lo suplico, para ya. Te juro que no lo voy a volver a hacer.


Quince azotes después y Mónica paró en seco. Soltó el cepillo y le empezó a acariciar el culo a su chica.


La levanta de sus rodillas y se dan un abrazo hasta calmar la respiración de Nora.


Nora: Lo siento muchísimo, mi vida. Perdóname.


Mónica: Shhh, está bien. Ahora, escribe la disculpa en el grupo. 


Coge el teléfono de Mónica y se pone a pensar qué decir. Le da verguenza pero sabe que tiene que hacerlo y más que le duele el culo a horrores.


Nora: Vale… voy a mandarla. Pero quiero que conste que estoy atravesando uno de los momentos más bajos de mi carrera como coach.


Mónica: Tú no has tenido una carrera como coach.


Nora: Exacto. Me la has truncado en ocho horas.


Mónica: Escribe.


Nora teclea.


Nora: “Chicas, quería pediros perdón por la broma de esta mañana. Entiendo que me metí donde no debía, que afectó a vuestro trabajo y que no volverá a pasar. Lo siento de verdad.”


Mónica: Perfecto. Envía.


Nora: ¿Sin “saludos cordiales”?


Mónica: Envía.


Nora: Ayy, qué poco respeto por las tradiciones.


Pulsa enviar.


TIN.


Productora: “Perdonadísima.”


TIN.


Ingeniera: “Todo olvidado. Mañana empezamos de cero.”


TIN.


Corista: “Eso sí: lo de ‘más garra’ se queda para siempre.”


Nora: ¿VES? he creado cultura.


Mónica: Has creado un problema.


Nora deja el teléfono satisfecha.


Nora: Bueno. Disculpa hecha. Caso cerrado.


Mónica: No exactamente.


Nora: ¿Qué estás haciendo?


Mónica coge el móvil y empieza a escribir en el grupo.


Nora: Mónica.


Mónica: Shhh.


Nora: ¿Qué estás poniendo?


Mónica: Información complementaria.


Nora: NO ME GUSTA NADA CÓMO SUENA ESO.


Mónica envía el mensaje.


Mónica: “Por cierto, chicas: podéis estar tranquilas. Nora ya ha recibido el castigo correspondiente y os garantizo que no vuelve a meterse en una grabación. Además de aburrise mucho al estar 2 semanas sin Ipad”


Nora se queda petrificada.


Nora: Pero, ¿Por qué informas de mis castigos?


Mónica: Transparencia empresarial.


TIN.


Productora: “JAJAJAJAJAJAJA. Entendido. Incidencia resuelta.”


Nora: ¡INCIDENCIA RESUELTA DICE!


TIN.


Ingeniera: “Entonces podemos asumir que mañana Nora estará especialmente tranquila.”


Nora: Mañana me dan el premio nobel de la paz. 


TIN.


Corista: “¿Nivel de aprendizaje?”


Mónica mira a Nora.


Mónica: ¿Qué contesto?


Nora: Que he aprendido.


Mónica: ¿Mucho?


Nora: Muchísimo.


Mónica escribe.


Mónica: “Nivel: no toca mi móvil ni con un palo.”


Nora: Correcto.


TIN.


Productora: “Perfecto. Dale un abrazo de nuestra parte.”


Nora: Mira, por fin una persona con corazón.


TIN.


Productora: “Y dile que esperamos que pueda sentarse mañana.”


Nora: Retiro lo dicho. 


Mónica se dobla de la risa.


Nora: Esto no es un equipo de producción. Es una banda organizada.


TIN.


Letrista: “Mucho cariño, Nora. Y tranquila, todas cometemos errores.”


Nora: Gracias.


TIN.


Letrista: “Aunque algunas los recuerdan más al sentarse.”


Nora: ¡¡¡MÓNICA, APAGA EL GRUPO!!!


Mónica: ¿Vas a volver a hacer bromas en mi trabajo?


Nora: No.


Mónica: ¿Vas a tocar mi móvil?


Nora: No.


Mónica: ¿Vas a mandar audios?


Nora: No.


Mónica: Perfecto.


Nora: Si mañana alguien necesita “más garra”, que se la busque en Amazon.


Mónica: Muy bien.


TIN.


Ingeniera: “Buenas noches, coach.”


Nora: Bloquéala.


TIN.


Productora: “Saludos cordiales.”


Nora mira a Mónica. Mónica mira a Nora.


Nora: No voy a decirlo.


Mónica: Bien.


Nora: He aprendido.


Mónica: Perfecto.


Nora: Soy otra persona.


Mónica: Me alegro.


Tres segundos de silencio.


Nora: …pero ha sido buenísimo.


Mónica: ¡NORA!


Nora: Lo retiro.

Comentarios

  1. Hoy estás que te sales, me ha encantado la historia, y el proceso de realización también. Te amo cariño y me ha encantado

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  2. El motivo es tremendo! Imposible dejar pasar algo así. Y la exposición después, excelente. Sí se pasa demasiado, Nora. Y los diálogos muy reales. El sacudidor qué puedo decir, soy super fan de ese instrumento. Creo que no lo usamos lo suficiente.

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    Respuestas
    1. Era todo de buen rollo, solo por las risas. Mónica necesita más sentido del humor en su vida, que le va a dar una úlcera con tanta seriedad.

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  3. Muy buenas broma para algo con lo que no se tiene que bromear, no puedo creer que después de un castigo asi siga haciendo bromitas, pareciera que no aprecia en absoluto sus nalguitas

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    1. Le puede más la boca y reírse aunque después se arrepiente.

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