Ir al contenido principal

La Fiesta de Cumpleaños - Parte 1








 Elena se encontraba poniendo la última bolsa de las compras en su auto cuando su teléfono comenzó a sonar. La sonrisa no demoro en aparecer en su rostro, su novia Ximena la estaba llamando.

• ¡Hola preciosa!

• ¿Recogiste la torta?

• Si amor y tam-

• ¿Y los bocaditos? – le preguntó Ximena sin darle tiempo a responder- ¡Dios, me olvidé las velas!

• Y también recogí los bocaditos y además ya compré las velas.

• Genial, vienes tarde ¿En cuánto llegas?

Elena cerró su maletera. La muy familiar picazón en su mano derecha no tardo en aparecer. Decir que toda la semana había sido similar no era una exageración. Cuando hace menos de un mes Xime le había contado entusiasmada que se había ofrecido a organizar la fiesta de cumpleaños de Harold, su querido amigo, Elena imaginaba las posibilidades de cómo iban a ser dichos preparativos. Las intenciones de Ximena eran muy buenas pero en lugar de ir viendo todo poco a poco, como reiteradamente Elena le aconsejo, durante las siguientes semanas y terminar viendo solo los últimos detalles unos días antes del gran día lo que había sucedido fue una gran procrastinación en las primeras semanas y un torbellino de cosas por hacer días antes del día especial.

• Parece que has olvidado la charla que tuvimos hace un par de días – Elena respiro hondo antes de hablar mientras se dirigía a la puerta de su automóvil.

• ¡Solo quería saber si ya estabas en camino o no!

• Ximena – respondió peligrosamente tranquila Elena- toma esto como tú última advertencia. Si necesitas tomarte unos minutos de tranquilidad para enfocarte y recordar que no puedes ni vas a hablarme así, puedo encargarme de eso.

• Dios … ¡No entiendes nada! Estoy haciendo todo esto yo sola y simplemente no puedes recoger una estúpida torta.

• ¡Suficiente! – Elena hablo fuerte y claro por el teléfono – inmediatamente vas a detener lo que estás haciendo, vas a ir al rincón y vas a esperarme allí hasta que yo llegué.

• ¡No! ¡No hay tiempo! – exclamó Ximena

• Faltan horas hasta el cumpleaños y ya casi tenemos todo. Y si hay tiempo para que te comportes como una nena malcriada, hay tiempo para esto. Más vale que te vea en ese rincón cuando llegué o definitivamente vas a pasarte el cumpleaños de pie.


Elena colgó el teléfono. Veinte minutos hasta su departamento, tiempo suficiente para calmarse y poder lidiar con la situación que su novia había creado. Toda la semana no había hecho otra cosa que intentar aliviarle la carga a Xime, desde ayudándole con varias de sus obligaciones en el hogar que ambas compartían hasta varios mandados para el dichoso cumpleaños. Hace un par de días una mala contestación fue la última gota del vaso y Ximena había terminado cobrando unos minutos con la cuchara de madera. Promesas de tomarse las cosas con más calma y de no volver a responderle mal habían evitado el conflicto los siguientes días en el hogar de ambas. Pero inevitablemente el día del cumpleaños había llegado y Ximena había empezado el día gruñendo órdenes como si a quien le estuviese hablando fuese su subordinada y no su muy estricta novia y además Top.

En el departamento Ximena se había quedado mirando fijamente el inflador de helio que tenía en frente. No es que estuviera cuestionando si obedecer o no. Ella sabía muy bien, por experiencias pasadas, que no hacerlo tendría severas consecuencias. Pero tenía muchas emociones encima, por un lado culpa y vergüenza por descargar la frustración de su semana con Elena, la única que en realidad si le estaba ayudando. Pero por otro lado rabia y frustración porque faltaban pocas horas para el cumpleaños y no todo estaba saliendo como ella quería. Cálculo después un último respiro que Elena estaría ya muy cerca y juntando todas las energías posibles se colocó en el rincón de la sala que ya conocía muy bien.

Y tenía razón. Antes de que pudiese pensar en algo más, escuchó como la llave de Elena hacía ruido en el picaporte de la puerta. Los hombros se le tensionaron y dio un último resoplido antes de permanecer totalmente inmóvil y en silencio, o al menos intentarlo.
 

 ---------------------------

Parte 1/2 y aprovechando el motivo. Feliz cumpleaños a una amiga muy especial ;) 🎂











Otros relatos de esta serie:
La Fiesta de Cumpleaños - Parte 2

Comentarios

  1. Me encantó. La pareja, la dinámica, los motivos, todo. Ahora quiero leer la siguiente parte y muchas gracias por el saludo! 🥰

    ResponderEliminar
  2. Ay no como dejan esperando a una en serio

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Ejune y Patty - El castigo que hizo que me enamorara de ti

HISTORIA REAL Dedico este capítulo a mi preciosa mujer, que me aguanta, me soporta, me complementa pero sobre todo hace que la ame con todo mi ser. También se lo dedico a la sádica, paciente, no-tan-divertida y maravillosa Jefa. Gracias por haberte involucrado tanto en el mundo de la Disciplina Doméstica y dejarme ser yo, la presidenta de Bratnia, con todas sus luces y oscuridades que conlleva. La historia comienza hace más de 10 años. Nos conocimos en una fiesta, nos besamos (no recuerdo el beso, lo sabes) pero te llamé la atención por lo exhibicionista que era y el aguante que tenía hacia los azotes. Nos agregamos en las redes, pero no me acordaba ni de tu nick. Ya después empezamos a hablar y no sabía aquel entonces cuánto me iba a cambiar la vida. Nos llevamos 8 años de diferencia, Ejune mayor que yo (me encanta). Ibamos a coincidir en las siguientes fiestas y quería conocerte un poco más para ver qué me iba a encontrar, para saber cómo eras y a qué acatarme. Yo que me aco...

Valery y Elena

  Capítulo 1. El inicio Todo comenzó en su primer día de su segundo año, en la Universidad, aquella chica delgada, de anteojos, de baja estatura, algo friki y malhumorada, iba corriendo por los pasillos. Cerca de las escaleras se topó con alguien y frenó de golpe antes de chocar. Era un día de lluvia y el piso estaba mojado, así que, al intentar detenerse, se resbaló y estuvo a punto de caer. Sin embargo, una hermosa chica alcanzó a sostenerla entre sus brazos, sujetándola de la cadera, tal cual película de romance. Era una lástima, pues lo único bueno de su día era aquella escena romántica que había esperado toda su vida y no pudo disfrutarla. Se disculpó y salió corriendo escaleras arriba. Valeria Kane:  No corras —le gritó la chica—. ¡Es peligroso! Contestó rápidamente: Elena:  Sí, lo siento. Y siguió hasta su destino. Ella odiaba llegar tarde; nunca llegaba tarde, así que, torpemente, le dio prioridad a llegar apenas a tiempo. Mientras tanto, la chica del pas...

17. Mónica y Nora - La Spankee de la suegra

Mónica llevaba ya un buen rato dando vueltas por IKEA con su madre cuando empezó a arrepentirse un poquito de no haber obligado a Nora a acompañarlas. Bueno… no. Pensándolo mejor, había hecho estupendamente dejándola en casa. La última vez que Nora había ido con ella tardó diez minutos en decir que aquello era un laberinto infernal, veinte en intentar encontrar un atajo que, evidentemente, no existía, y media hora en tumbarse en una de las camas de exposición diciendo que la dejaran allí, que ya había encontrado casa y que mandaran sus cosas por mensajería. Así que aquella mañana, cuando Mónica le preguntó si quería venir, Nora ni siquiera levantó demasiado la vista del sofá. Nora: Prefiero que me castigues directamente. Mónica: Solo vamos a comprar una estantería. Nora: Mentira. Empezarás con la estantería, luego querrás una lámpara, después veremos unos vasos monísimos y acabaremos discutiendo por una planta de plástico. Pastora: Puedes venir y nos ayudas a elegir. Nora: ...