Ir al contenido principal

¿Te dejas ya de tonterías? (Historial real de Ejune y Patty)

Y de repente llegan esos días, en las que estamos tiradas en el sofá, muy a gusto, tranquilas, decidiendo qué plan queremos tener y yo no me decido. Todos los planes me parecen guays, pero al minuto siguiente cuando decidimos algo, prefiero hacer todo lo contrario. Prefiero cine, cena y sexo salvaje, y cuando está decidido en verdad, quiero quedarme en casa a sesionar contigo. O acurrucarme para ver Netflix, o buscarte la boca como buena brat para hacerte enfadar, o de repente me ofendo porque quiero que tú decidas qué plan tener ya que tú eres la Dominante… Pues claro, después de una hora de “mamoneo”, pasó lo que tuvo que pasar.

Estaba yo tumbada en el sofá, con el pijama y con la mantita hasta el cuello, cuando tú ya decides que estás harta de que cambie tantas veces de opinión, así que me coges de la oreja, me levantas del sofá y de un tirón, me pones en tus rodillas. Me bajas el pantalón (con el frío que hace), me dejas el culo al aire y me empiezas a azotar con tu mano. Me da coraje porque estaba súper a gustito tumbada y calentita y los azotes empiezan a picar. Además, pican más porque hace frío y tengo el culo helado. Te digo que pares, me intento levantar y cuánto más protesto, más fuerte me das. Intento zafarme de la posición y vuelves a ponerme de nuevo en tus rodillas, incluso poniendo la mano en el trasero, sólo consigo que me azotes en la mano más fuerte aún, para que la quite. Al cabo de unos minutos, decides parar. Me levanto, me froto el culo y me dices seria: ¿Te vas a dejar ya de tonterías? Te digo que sí, y de repente ya tengo claro qué plan me apetece hacer. Sólo estabas intentando ser amable y me estabas dando a escoger a mí, como modo romántico y yo te estaba mareando y mosqueando. Debo reconocer que fue mano de santo, porque me aclaró las ideas xDD.

Gracias Jefa, por iluminar mis dudas en momentos de necesidad. ¿Qué haría yo sin éstos métodos tan prácticos?

Te amo, mi Jefa Suprema del mundo mundial tesorillo.

Comentarios

  1. Me encantó. Es que ese era el plan, dejar que las cosas fluyan. Y terminen como tienen que terminar

    ResponderEliminar
  2. Ah gracias por compartir Patty. Que genial se siente después de esos momentos no? De reset jajaja... Me encantó el momento y como todo fluyó. Y a veces no se necesita nada más que solo la mano.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Nuevas normas (castigo real)

Llevábamos tiempo hablando de la necesidad de renovar el contrato de normas. El día a día me estaba haciendo tener bastante descuidado el autocuidado y era algo que las dos nos habíamos dado cuenta. Después de varios días de charlas, confesiones de cosas que no podía hacer y las estaba haciendo a escondidas, arrepentimientos, alguna lagrimilla, etc., pactamos redactar un nuevo modelo de normas. Cogimos una libreta de Harry Potter y me mandó a escribir lo siguiente: 21/12/25 NORMAS QUE TENGO QUE CUMPLIR No tomar productos con lactosa sin haber tomado las pastillas. Lunes, miércoles y viernes 30 minutos de deporte. Negociables los días y tiempo in crescendo. Sólo me puedo levantar para ir al baño. Mínimo dormir 8 horas. Hora máxima de dormir 00:00. Permiso para hacerme una paja. Preguntar cada día qué tengo que comer. Prohibido tomar pastillas de cafeína. Prohibido chocolate. Revisión de normas los sábados a las 20:00 y si no se puede será el viernes o domingo. Firmado...

Repitiendo errores...

Después del intenso castigo del lunes, pensaba que podría descansar… pero no. El martes tuve que ayudar a mi sobrina con su evento de primavera y, claro, me puse a hacer un sombrero de manualidades. Todo muy inocente, ¿verdad? Solo quería que quedara lindo. “Sí, inocente… hasta que alguien se da cuenta de que no estoy estudiando” , pensé mientras recortaba papel y pegaba brillantina. El problema fue que, creyendo que no había hecho nada malo, le envié la foto del sombrero a Rebe. Sí… a Rebe. Y su respuesta no fue un lindo “¡Uy, te quedó hermoso!” que esperaba. Lo tomó como una falta de sentido común, de obediencia, y una prueba de que no estaba cumpliendo con lo que me había dicho: estudiar para mi examen del miércoles. “Ups… creo que me voy a arrepentir de esto” , me dije, pero ya era demasiado tarde. Cuando llegó el miércoles, pasó lo inevitable: suspendí el examen. Y eso a Rebe solo le hizo darse cuenta de que el castigo del lunes había sido demasiado blando. —¿Cuándo puedes ir a lo...

¿Un cambio de chip? Un cambio de nalgas....

Era una linda tarde cuando me llegó un mensaje que a toda spankee le gustaba recibir: —Estás castigada. Sí, admítelo, amabas ese mensaje, ¿no? Enseguida agregó que no podía jugar videojuegos y que debía irme a la cama a las 23:30 hasta la semana siguiente; además, la idea era que aprovechara para descansar porque estaba resfriada y para estudiar la cantidad de cosas que tenía por entregar en las próximas semanas: trabajos, presentaciones, exámenes, etc. Como si una no tuviera nada mejor que hacer con su vida, ¿no? ¿¡Cuándo dormía la siesta?! Nada, me calmé, pensé en matemáticas, reflexioné, puse mi corazón sobre la mesa y escribí: —Está bien, no diré nada porque sé que me lo merezco —dije, orgullosa de mí misma. —¿Qué quieres decir? ¿Las otras veces no te lo merecías? —espetó Rebe como un balde de agua fría. Una queriendo mostrarse arrepentida y buena, y esas señoras te salían con esto… Insólito. Pero se preguntarán qué había hecho para estar castigada… bueno, les cuento. La historia c...