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Capitulo 5 Corazón roto




Han pasado dos meses desde que Valery se volvió mi tutora. Por supuesto, durante ese tiempo no dejó pasar una sola ocasión para cobrarme la deuda pendiente. Eso de no comer es poco saludable para mi cuerpo, pero especialmente para mi trasero. No pude sentarme durante una semana entera. Solo recordarlo me da vergüenza, aunque también me dan ganas de levantarme del asiento. Por lo menos solo fue una semana.

En la cabeza de Elena aparece un breve recuerdo de ella frente al espejo, observando su trasero con las nalgas ardiendo al rojo vivo. Suspira y menea la cabeza, intentando sacar aquella imagen de su mente.

Pero bueno, eso es historia para otro día.

Hoy, como todos los viernes, iré a visitar a Valery a su oficina para revisar mis avances, tanto profesionales como personales. Menos mal que recuperé algo de peso; no me conviene estar sobre sus rodillas por el mismo motivo. Sabía que terminaría odiando el cinturón, pero no pensé que sería tan rápido.

Bueno, bueno, Elena, ya déjate de tonterías y vamos a entrar a la ofici...

Elena ve que la puerta está entreabierta. Alcanza a distinguir a Valery de espaldas y, frente a ella, a una chica hermosa, rubia y de cabello rizado.

Justo cuando la joven besa a su tutora, Elena escucha un crujido.

Y no precisamente el de la puerta.

Es el de su corazón.

La joven estudiante se queda paralizada durante un segundo, hasta que la rubia gira la cabeza, la mira directamente y le guiña un ojo.

Entonces Elena sale huyendo del lugar.

Termina llegando hasta su casa y comienza a llorar.

Ese día no asiste a la asesoría ni contesta las llamadas de Valery. Solo quiere permanecer sola en su habitación, completamente a oscuras, escuchando música triste, tirada en el piso mientras abraza su almohada.

Pero eso no dura mucho.

A los pocos minutos, Valery entra a la habitación, gritando su nombre, preocupada.

Elena: Lárgate. No quiero verte. Quiero estar sola.

Le lanza la almohada.

Valery: Oye, ¿qué te pasa? Esa no es forma de hablarme. Vine porque estaba preocupada. ¿Por qué no me cuentas qué tienes?

Elena: Vete. No quiero hablar contigo ni con nadie.

Valery intenta abrazarla para consolarla.

Elena: —se remueve entre sus brazos, intentando soltarse—. Te dije que no quiero. Suéltame y vete.

Valery: Está bien, te suelto. Te daré tu espacio, pero no me iré todavía. Tenemos que hablar. Sabes que puedes contarme lo que sea. Soy tu tutora y tu amiga, y estoy aquí para ayudarte. Pero si no sé qué pasó, es imposible que pueda hacerlo.

Elena: Tú no puedes ayudarme. Es un asunto personal que no te importa.

Lo dice con resentimiento y mucho dolor.

Porque si tanta confianza había entre ellas, ¿por qué nunca le contó que tenía novia?

Entre Elena y Valery no había nada romántico, al menos hasta ese momento. Pero decirle a una amiga que tenía pareja era algo que podía surgir perfectamente en una conversación. No le costaba nada decirle la verdad y evitar que Elena se hiciera falsas ilusiones.

Valery: Mmm... ya veo.

Lo dice en un tono de desilusión mezclado con un poco de dolor.

Valery: Es por una chica, ¿verdad? ¿Y te da vergüenza contármelo? ¿Es la chica que se te queda mirando a lo lejos junto con su grupo de amigas? Esa que piensas que solo se burlaba de ti con sus amiguitas, pero que yo te he dicho varias veces que probablemente está interesada en ti.

Durante unos segundos reina el silencio.

De algún modo, Elena consigue contener las lágrimas y pensar las cosas con un poco más de claridad. Valery le está dando una salida al tema que podría funcionar.

Eso es mucho mejor que confesarle sus sentimientos y entregarle su corazón, ahora roto en mil pedazos, para que termine de destrozarlo.

Valery: Nena, habla conmigo, por favor. Me duele verte así.

Se escucha un pequeño suspiro de Elena.

Elena: Sí... es ella. No quiero hablar de eso. Podemos vernos otro día. Quiero estar sola.

Valery: No creo que sea bueno que te guardes lo que sientes. Sabes que puedes contarme todo. Yo te quiero mucho y siempre voy a estar para ti.

Valery vuelve a abrazarla.

Elena intenta contener las lágrimas. Desea apartarla, pero al mismo tiempo necesita ese abrazo más que nunca, así que simplemente se queda quieta.

Por otro lado, Valery se siente algo decepcionada al no sentir que Elena corresponda al abrazo.

Valery: Está bien. Si necesitas tu espacio, te lo daré. Por hoy me iré. Descansa. Te daré el fin de semana para que estés más tranquila y el lunes te veo en mi oficina después de clases.

Le da un beso en la frente.

Valery: Te a... Te quiero mucho, Nena. No lo olvides.

Finalmente, Elena se queda sola.

Y vuelve a romper en llanto.

Ay, Elena... qué tonta eres. ¿Cómo pudiste enamorarte de tu spanker?

Era la única regla que se había impuesto cuando comenzó siendo spankee.

No sé cómo me pasó esto. Nunca me había pasado.

Aunque, supongo que por redes sociales es más fácil evitar algo así.

Es su culpa. Todo siempre es culpa mía, pero hoy no. Esta vez no. Esta vez ella es la culpable.

Apoya la frente sobre la cama y suspira.

¿Ahora qué voy a hacer? No puedo decírselo a nadie. Es mi tutora. Se vería mal. Y ella, en realidad, no hizo nada malo. Está claro que soy yo la que quiere cruzar esa línea. Y si lo hago, quizá hasta la despidan.

Pero esa chica... Parecía alumna. La odiooooo. Le voy a arrancar esos ojos 🫩. ¿Por qué demonios me guiñó el ojo? ¡Maldita!

Comienza a golpear la almohada, intentando sacar toda su frustración.

Elena pasa un fin de semana fatal. Se le nota en la cara y presta poca atención a las clases.

Finalmente, el día termina.

O eso creía Elena.

Su teléfono suena varias veces, pero no contesta. Es una llamada de su tutora.

Inmediatamente después, le llega un mensaje:

¿Dónde estás? ¿Por qué no has venido a mi oficina?

Elena está escribiendo Estoy ocupada para responderle, pero de pronto la chica que, según Valery, está enamorada de ella se planta frente a Elena.

Sara: ¿Qué pasa, Nena? ¿Muy ocupada mensajeándote con tu novio?

Le arrebata el celular.

Elena: ¿Qué te pasa a ti? Ya me tienes cansada. Si te gusto, dímelo y ya, pero deja de fastidiarme.

Al intentar recuperar su teléfono, Elena se acerca demasiado a Sara.

Entonces, sin pensarlo dos veces, Sara le roba un beso en la boca, con toda la intención de convertirlo en un beso apasionado.

Elena se molesta y la empuja.

Elena: ¿Qué carajo te pasa?

Sara: Listo. Con eso te olvidarás del idiota que te hizo llorar todo el fin de semana.

Elena: No sé de qué estás hablando. Y ahora dame mi teléfono.

Se lo arrebata bruscamente.

Pero apenas unos segundos después, Elena deja caer el celular al darse cuenta de que Valery está observando toda la escena.

Valery: Ya veo que sí estabas muy ocupada. Hasta el teléfono se te cayó.

Se acerca para recogerlo y le lanza una mirada fulminante a Sara y a su grupo de amigas. Al notar la tensión en el aire, las chicas toman a Sara del brazo y se la llevan a otro lado.

Valery: Nena, ¿estás bien? Te ves pálida.

Elena no reacciona.

Valery: Elena del Ángel, te estoy hablando. Contéstame.

El silencio continúa durante unos segundos.

Hasta que...

¡Paf!

La palma de la mano de Valery golpea suavemente las nalgas de Elena, quien da un pequeño brinco y finalmente reacciona.

Elena: Oye, no hagas eso. Pueden vernos.

Valery: Parece que solo así reaccionas, niña. Al menos tu cara ya tomó color. Y te ves muy linda cuando te sonrojas.

Elena: No me digas eso. Me da todavía más vergüenza.

Valery: Tranquila, aquí no hay nadie. Por eso ese grupito estaba intentando aprovecharse de ti. ¿Te hicieron algo?

Elena: No, ellas no. Pero la idiota de Sara... La voy a matar.

Valery: ¿A besos?

Se ríe.

Elena: Cállate. No es gracioso. Yo no quería que mi primer beso fuera con una idiota.

Valery: ¿Con que tu primer beso? Qué tierna. Después de todo, sí eras una niña.

Elena: ¡Que no soy una niña! Tú me ves así porque eres mi tutora, pero no lo soy.

Valery: Solo una niña se congelaría y se pondría pálida por un beso. O quizá esa mocosa besa muy mal.

Elena: Pues no sé, ni me interesa. Todo es tu culpa.

Valery: ¿Mía? Pero si yo no te he besado.

Elena: Pues porque no quieres.

Valery: ¿Para que me empujes como a la mocosa esa?

Elena: A ti no... Olvídalo. (Valery sonríe al darse cuenta que Elena dijo que a ella no la empujaría). Ya no importa. Solo hay un primer beso y esa estúpida me lo robó.

Valery: Ese no cuenta. Ya tendrás un primer beso inolvidable, uno de esos que recordarás toda la vida. Ahora será mejor ir a un lugar más privado para hablar.


Con todo lo sucedido, por un momento Elena se olvidó de la chica rubia y todo pareció volver a la normalidad. Subieron al coche de Valery y, finalmente, llegaron a un café al que la tutora acudía con frecuencia, ya que era un lugar tranquilo y contaba con espacios privados donde podía conversar sin ser molestada o trabajar en su laptop cuando lo necesitaba.

La sala privada en la que se encontraban tenía un sofá grande y acolchado, bastante cómodo, además de estar fuera de la vista del resto de los comensales. Ya habían pedido sus bebidas y algunos alimentos, así que el mesero se retiró, dejándolas solas.

Valery: Y bien, ¿hoy sí me contarás qué sucedió el viernes? Porque ahora sí no entiendo. Si la que te molestó ese día fue Sara, ¿por qué hoy volvió a buscarte con el mismo tema? Y antes de que empieces a contarme, quiero que sepas que no me gustan las mentiras.

Elena: Pero yo nunca te dije que ella intentara besarme o confesarse el viernes. Una cosa no tiene que ver con la otra. Es más, yo no te dije nada; tú eres la que se hizo ideas.

Valery: ¿Así que yo me hice ideas? Entonces cuéntame qué pasó en realidad. ¿Sara dijo algo de un novio? Pero está claro que no lo tienes. ¿Por qué dijiste que te acaban de dar tu primer beso?

Elena: Ya no me lo recuerdes —dijo, claramente molesta—. Me da mucho coraje. Debería lavarme la boca con jabón.

Valery: No, yo debería lavarte la boca con jabón.

Elena se sonrojó y agachó la mirada.

Valery: Mira que fuiste muy grosera conmigo el viernes. Y hoy no quisiste contestar ninguna de mis llamadas. Si no te hubiera encontrado de pura suerte en ese pasillo, seguramente no te habría visto en todo el día —añadió, alzando una ceja.

Elena: Lo siento. No fue mi intención.

Valery: Claro que lo vas a sentir, y mucho. Pero ya llegaremos a eso más tarde. Todo dependerá de qué fue exactamente lo que pasó el viernes. Y nada de mentiras —le advirtió con una mirada fulminante.

Elena: Es que no sé qué me pasó. Estaba sensible, de mal humor y ya. ¿Podemos olvidar el tema?

Valery: No, no podemos. Esto no fue cosa de nada. Estabas muy mal y te la pasaste llorando todo el fin de semana. Y antes de que lo niegues, no solo se te nota en la cara. No son únicamente las ojeras, el cansancio o el hecho de que no prestaste atención en ninguna de tus clases de hoy. También está tu actitud. Cuando estás mal, se nota hasta en la forma en que respiras, querida. Así que deja de negarlo.

Elena: No me digas así.

Valery: ¿Que no te diga cómo?

Elena: Pues... querida. ¿No crees que es una falta de respeto para tu novia? Aunque ella no esté escuchando.

Valery soltó una carcajada.

Valery: Ay, nena, ¿cuál novia? Creo que ese beso raro sí te quemó los fusibles. Yo no tengo novia. Si tuviera una, te lo habría contado.

Elena estaba a punto de decir algo, pero Valery levantó una mano para detenerla.

Valery: Y antes de que preguntes si tengo novio, tampoco. Porque a mí solo me gustas tú.

El corazón de Elena se aceleró tanto que por un instante pensó que le daría un infarto. No entendía qué estaba pasando. ¿Acaso seguía en su habitación? Después de ahogarse en aquel mar de lágrimas, ¿se había quedado profundamente dormida y todo esto no era más que un sueño?

Valery: Nena, ¿me escuchaste? ¿Qué fue lo que te dije?

Elena asintió lentamente con la cabeza.

Valery: ¿Y qué piensas? ¿Por qué ese silencio? Mover la cabeza y ponerte roja dicen algunas cosas, pero quiero escucharlo de ti. Lo sabes.

Elena: Yo... la verdad... es que no entiendo.

Valery: Qué bueno que dices que no eres solo una niña —bromeó con una sonrisa—. Hasta un niño de primaria entendería lo que significa "me gustas". Pero si quieres que te lo expl...

De repente, Elena la interrumpió con un tono ligeramente fastidiado.

Elena: Tonta. No me refiero a eso. Lo que no entiendo es por qué te gusto.

Valery guardó silencio durante unos segundos antes de responder.

Valery: El amor no tiene explicación. Pero, si lo que necesitas es una respuesta, me gustas porque eres tú, y eso es más que suficiente. Aunque, con tantas preguntas y dudas, supongo que tú no estás segura de lo que sientes por mí. Y lo entenderé si dices que no. Somos adultas, podemos manejar esto sin involucrar sentimientos, si eso es lo que quie...

Elena la interrumpió dándole un rápido beso en los labios.

Al no encontrar las palabras para expresar lo que sentía, se separó casi de inmediato. En realidad, ni siquiera sabía cómo reaccionaría Valery ante aquel beso.

Pero Valery no le dio tiempo de apartarse. La sujetó por la cintura y la acercó hacia ella, volviendo a unir sus labios en un beso mucho más intenso y apasionado.


Nota de aurora: este capitulo se divide en dos partes. Me salté el capítulo donde Valery castiga a Elena por su mala alimentación porque, en este momento, no tengo mucha idea de cómo abordar esa parte. 😅 Así que se aceptan sugerencias, ideas o incluso experiencias que puedan ayudarme.

A diferencia de Elena, yo no soy precisamente una chica muy responsable y terminé entrando en modo pereza. 😂 Pero espero que hayan disfrutado el capítulo de hoy.

¡Hasta la próxima! 💕


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