Ir al contenido principal

Instrumentos: la mano

Se podría decir, sin temor a equivocarse, que a todas las personas que les gusta el spanking les gusta dar (o recibir) palmadas con la mano. La conexión afectiva es muy fuerte y puede dejar marcas de dedos muy interesantes. Es íntima, por el contacto piel con piel y, cuando la situación lo permite, la mano tiene otros usos.

No conozco a nadie que no considere a la mano entre sus favoritos (y la nombre como favorito cuando sale el tema). Tal vez habría que separarla de los demás instrumentos, porque es totalmente diferente, pero no podía empezar a hablar de instrumentos sin hablar primero de ella.

La mano se relaciona además con una posición que también es la preferida, que es sobre las rodillas. Es la escena perfecta: la spankee sobre las rodillas, calzón a la altura de los tobillos y un largo rato de palmadas firmes con la mano. Funciona, además, como calentamiento previo para todo lo que va a venir después.

Con respecto a la intensidad la mano es bastante amable, pero puede ser intensa también. Dependerá obviamente del o la spanker. Los hombres en general tienen más fuerza y manos más grandes, pero eso no es nada que no se mejore con la práctica. Azotar con la mano es comparable a un deporte, tiene un entrenamiento. Entender esto es fundamental porque realmente cambia muchísimo con la práctica. La mano se usa bastante relajada (no totalmente rígida), no hay que ahuecarla (hay que asegurarse de que las yemas de los dedos y la palma impacten).

La primera vez que tuve a una spankee sobre las rodillas sentí que tenía que dejar una buena impresión y como había pensado usar solamente la mano tuvimos una sesión bastante larga e intensa solo con la mano. Como resultado, me dolió la mano durante cuatro días (no solo la mano quedó sensible, aclaro). Después con el tiempo fui aprendiendo y sobre todo me fui “entrenando”. Hoy sobre las rodillas y sin usar más que la mano, puedo hacer que te arrepientas de cualquier cosa.

Obviamente hay un momento donde la mano no es suficiente, por más maravillosa que sea, y es necesario usar otros instrumentos. Pero ninguno va a superar esa intimidad y esa cercanía.

No voy a elegirla como instrumento favorito, porque no es un instrumento y está en otra categoría. Una en que deberíamos jugar todos (salvo que sea una sesión estrictamente disciplinaria y se prefiera empezar con algún otro instrumento sin calentamiento previo). O salvo que la spanker simplemente así lo decida.

Comentarios

  1. A mí me gusta decir, que la mano, no es un instrumento, es un recurso. Eso sí, es el mejor recurso, para empezar porque te acompaña a todas partes, además como bien dices, la intimidad de la mano, no la da nada y bien usada puede ser muy efectiva. Ahora bien, y también creo que debe ir acompañada de algo más. Por cierto se habla mucho siempre de la mano para calentar. Yo recomiendo usar alguna vez para cerrar el castigo, cuando ya la piel está sensible acabar con una buena azotaina a mano.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Claro, estoy de acuerdo, no es un instrumento. Pero bueno, era el comienzo de una serie de ideas sobre instrumentos. Y sí es el mejor recurso, el más íntimo, el que más representa en una imagen nuestra práctica. Porque usamos instrumentos finalmente pero las nalgadas (literal dadas con la mano) es de lo que finalmente todo esto se trata. Está buena esa de terminar con la mano cuando ya la cola está sensible!

      Eliminar
    2. Otro truco, para hacer más efectiva la mano, si es lo que se pretende, consiste en untar bien las nalgas con aceite de masaje antes de empezar o mejor aun hacer que sea ella quien se prepare para secar el aceite a base de palmadas.

      Eliminar
  2. Nada supera el contacto directo. Y además lo genial de la mano es que es algo que puedes usar largo y tendido. La primera vez que use la mano en una sesión recuerdo haberme sorprendido que la tenía roja. Y fue una sorpresa de satisfacción. Definitivamente mi instrumento favorito (si lo consideramos uno) en ambos roles.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

12. Mónica y Nora - La venganza de Nora

*Es la continuación del capítulo 11. Mónica y Nora - El jueguito del móvil" Nora echaba de menos su granja. Había sido un jueguito de móvil muy chulo y entretenido y su mujer, además de haberle castigado con el cinturón se lo había desinstalado. No era justo.  Vale, sí, quizás no había estado bien mentir para faltar al trabajo por el juego, pero esa calabaza dorada bien merecía la pena. Además tenía derecho a dormir más… por un día no pasaba nada.  Tres días después del castigo, ya no le dolía el culo y tenía “mono” de jugar al juego. Sus ovejas y sus vacas seguro le habían echado de menos. ¿Quién las estaría mimando con tanto cariño como yo? Nadie. - pensó.  Sólo había una vida y quién no arriesga no gana. Aprovechó que Mónica estaba en la ducha para coger su iPad que tenía en el bolso del trabajo e instaló el juego. Esta vez sería más inteligente e intentaría que no fuera muy descarado para que su mujer no se diera cuenta.  Nora: Oleeee, no he perdido los ...

11. Mónica y Nora - El jueguito de móvil

Estaban siendo unas semanas las cuales Mónica tenía mucho trabajo. Llegaba muy cansada del trabajo, estaba preparando las nuevas canciones para el nuevo álbum y eso le hacía   tener que trabajar horas extras, además de levantarse tempranísimo. Las normas estaban siendo más relajadas ya que en ocasiones la vida se imponía y era difícil estar pendiente. Sin embargo, esta vez Nora no tenía tanta carga laboral y como se aburría un poco decidió descargarse un videojuego para el móvil. Era un juego muy simple pero adictivo. Iba sobre una granja dónde tenía que cuidar a las ovejas, regar los tomates, plantar calabazas, ordeñar vacas, vender huevos… Era un juego muy tranquilo y a Nora se le pasaban las horas muertas jugando sin darse cuenta. Mónica se había percatado de esto porque al llegar la noche, estando las dos en la cama la había pillado varias noches jugando. Mónica: Amor, ¿estás últimamente jugando mucho a ese juego o me lo parece a mí?. Nora: Es que es súper mono, mira, cariñ...

13. Mónica y Nora - Día de piscina

Era fin de semana, las chicas habían tenido una semana con mucho lío laboral, así que decidieron tener estos dos días más tranquilos. Mónica tenía muchas ganas de leer un libro que se compró hace un mes pero no había tenido oportunidad de leerlo. Nora en cambio le apetecía plan de piscina. Ambas se pusieron el bañador y salieron al patio de su casa, en su piscina privada. Mónica se puso debajo del parasol con sus gafas de sol negras, enormes y en su hamaca con un té helado. Abrió su Kindle y empezó a leer. En cambio Nora se tiró a la piscina a nadar un rato. Todo era un remanso de paz y tranquilidad. Mónica: mmm, estaba deseando que llegara este momento - pensó. A los 15 minutos Nora decidió llamar la atención de su esposa. Nora: Mi vida, qué buena está el agua… Mónica: Me alegro por ti. Nora: ¿Y si entras? Mónica: No, cariño, estoy leyendo. Déjame tranquilita, por fa. A los pocos minutos, Nora salpicó unas gotas a los pies de su mujer. Mónica: Cariño, no quiero que me ...