Ir al contenido principal

El primer encuentro (Parte 1 de 6)

Miré mi reloj nuevamente, aun sabiendo que no habían pasado más que unos segundos desde la última vez. Efectivamente seguía marcando las 15:45, insensible a mi necesidad de que el tiempo pasara más rápido. Había planificado salir a las 16:00 en punto, porque sabía que si bien el ponerme en marcha iba a aliviar en parte la ansiedad que sentía, la espera iba a ser todavía más intolerable en aquella esquina pautada que en mi propia casa y por eso no quería llegar tan temprano.

Suspiré y volví a controlar la hora para encontrarme con que solo había pasado un minuto. De manera involuntaria e inevitable, comencé a repasar una vez más si estaba cumpliendo todo lo que se le había pedido. Me miré en el espejo para verificar que la ropa, cuidadosamente elegida, no tuviera ningún inconveniente. No pude evitar sonreír ante la imagen que éste me devolvió. No estaba acostumbrada a vestirme con pollera y camisa y una parte de mi sentía que me estaba "disfrazando de nena grande". Alisé una arruga casi imperceptible en una de las mangas y me permití ver el reloj de nuevo: 15:49, había logrado avanzar un paso más.

Sabía lo que venía ahora, era imposible que una vez terminado el repaso externo no comenzara con el interno. Pensar cómo había terminado en esa situación, esperando para dirigirme a su primer encuentro de... No, era demasiado fuerte pensar encuentro de qué. Sabía perfectamente lo que iba a ocurrir, lo deseaba y lo temía casi por partes iguales. Sabía que lo había buscado y me lo había ganado y que ya no había vuelta atrás. Ya eran las 15:53, cada vez faltaba menos.

Era el momento de revisar por última vez (¿la décima del día, quizás?) el contenido del bolso. La libreta con la lista de faltas cometidas los últimos meses, desde que la posibilidad de un encuentro había dejado de ser una fantasía para volverse en una realidad. La cuchara de madera que ya había usado yo misma, pero que finalmente iba a sentir manejada por otra persona. Un escalofrío me recorrió la columna al tocarla, recordando esa sesión virtual en la que ante la gravedad de mi falta se me había ordenado que la usara para aplicarme el castigo merecido. O la primera parte del mismo, mejor dicho, porque sabía que era solo el comienzo y que ese día iba a tener que afrontar las reales consecuencias.

La alarma del celular empezó a sonar, sacándome del trance en el que había entrado al agarrar la cuchara de madera. Eran las 16:00, hora de salir camino a afrontarme a mi primer encuentro...

Otros relatos de esta serie:
El primer encuentro (parte 2 de 6)
El primer encuentro (parte 3 de 6)
El primer encuentro (parte 4 de 6)
El primer encuentro (parte 5 de 6)
El primer encuentro (parte 6 de 6)

Comentarios

  1. Bienvenida Hantora. Muchas gracias por publicar estos relatos que tienen todos esos elementos de ese encuentro ideal que siempre buscamos. Y que, obviamente, me encantan. Un placer leerte, espero pronto la continuación.

    ResponderEliminar
  2. Me encantó. Me hizo sentir hasta las mariposas que definitivamente sentimos antes de.... gracias por compartirlo! Espero con ansias la segunda parte :3 Bienvenida

    ResponderEliminar
  3. Muchas gracias a ambas por su bienvenida y por tomarse el tiempo de dejar un comentario. Ya está publicada la segunda parte, espero que les siga gustando y podamos continuar intercambiando comentarios.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Ejune y Patty - El castigo que hizo que me enamorara de ti

HISTORIA REAL Dedico este capítulo a mi preciosa mujer, que me aguanta, me soporta, me complementa pero sobre todo hace que la ame con todo mi ser. También se lo dedico a la sádica, paciente, no-tan-divertida y maravillosa Jefa. Gracias por haberte involucrado tanto en el mundo de la Disciplina Doméstica y dejarme ser yo, la presidenta de Bratnia, con todas sus luces y oscuridades que conlleva. La historia comienza hace más de 10 años. Nos conocimos en una fiesta, nos besamos (no recuerdo el beso, lo sabes) pero te llamé la atención por lo exhibicionista que era y el aguante que tenía hacia los azotes. Nos agregamos en las redes, pero no me acordaba ni de tu nick. Ya después empezamos a hablar y no sabía aquel entonces cuánto me iba a cambiar la vida. Nos llevamos 8 años de diferencia, Ejune mayor que yo (me encanta). Ibamos a coincidir en las siguientes fiestas y quería conocerte un poco más para ver qué me iba a encontrar, para saber cómo eras y a qué acatarme. Yo que me aco...

Valery y Elena

  Capítulo 1. El inicio Todo comenzó en su primer día de su segundo año, en la Universidad, aquella chica delgada, de anteojos, de baja estatura, algo friki y malhumorada, iba corriendo por los pasillos. Cerca de las escaleras se topó con alguien y frenó de golpe antes de chocar. Era un día de lluvia y el piso estaba mojado, así que, al intentar detenerse, se resbaló y estuvo a punto de caer. Sin embargo, una hermosa chica alcanzó a sostenerla entre sus brazos, sujetándola de la cadera, tal cual película de romance. Era una lástima, pues lo único bueno de su día era aquella escena romántica que había esperado toda su vida y no pudo disfrutarla. Se disculpó y salió corriendo escaleras arriba. Valeria Kane:  No corras —le gritó la chica—. ¡Es peligroso! Contestó rápidamente: Elena:  Sí, lo siento. Y siguió hasta su destino. Ella odiaba llegar tarde; nunca llegaba tarde, así que, torpemente, le dio prioridad a llegar apenas a tiempo. Mientras tanto, la chica del pas...

Valery y Elena 3

  Capítulo 3. El principio de una historia Valery: Bueno, Elena, ya que estamos de acuerdo, debemos pasar a un tema igual de serio e importante. Y sabes perfectamente cuál es la conversación que tendremos ahora, ¿verdad? Elena se puso nerviosa. No esperaba tener esa conversación justo en ese momento. Pero como Valery encendía ese pequeño interruptor en ella, terminó abriendo la boca y metiendo la pata, como últimamente había estado haciendo. Elena: ¿Que es hora de ir a casa y descansar porque mañana hay escuela? —dijo Elena con una pequeña sonrisita en el rostro. Valery: Muy graciosa, jovencita, pero estoy segura de que en unos minutos más no te quedarán ganas de hacerte la chistosita. Elena: Para nada. Si no era un chiste, Vale. Si soy una niña buena. Mira, me iré a casa temprano, cenaré, haré la tarea y dormiré bien. Le puso una cara de angelito que nadie se creería. Valery: Bueno, si quieres ir por ese camino, me parece perfecto. Es más, yo misma te llevo a casa y ahí tendr...