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Las alumnas de Karen (Parte 2)

Es la mañana del lunes y la clase transcurre sin mayores inconvenientes. Karen se ve tranquila pero está más alerta de lo usual y, mientras observa a sus alumnas, juega con unas hojas de papel.

Jimena y Sofía, están sentadas, como de costumbre, en el fondo del salón. Ninguna de las dos parece prestar atención a los ejercicios que tiene en frente, aunque Jimena está llamativamente más callada.

—Vamos Jime, no aguanto más, ¡vamos!…— Sofía siente que su irritabilidad crece.

—No puedo —susurra Jimena— mi mamá me salió con unas cosas ayer. Me parece que esta vez mejor nos quedamos.

—Bueno, yo me voy —agrega Sofía mirando a Karen y tomando su bolso.

Al decir esto se pone de pie frente a su amiga, quien finalmente cede a la presión y también toma sus cosas. Juntas caminan hacia la puerta del aula.

—¿Adónde van? La clase no terminó. ¿Terminaron los ejercicios? — dice Karen mientras se para e instintivamente camina hacia la puerta. Sofía pasa muy cerca, casi la embiste con el hombro para abrirse paso, pero la profesora llega a asegurar el picaporte con la mano izquierda detrás de su espalda. —Vuelvan a sus asientos.

—Muévete, déjame pasar —lo de Sofía no es nada nuevo. Karen no desea que las cosas escalen y extiende la mano con las hojas de papel.

—Si se retiran —agrega— no podrán volver a entrar a mi clase, a menos que estas hojas estén firmadas.

Eso estuvo bastante bien. ¿No? La mano de Karen sostiene las hojas en el aire frente a las chicas por una eternidad. A menos de un metro los ojos verdes de Sofía la miran desafiante. Está cruzada de brazos y sonríe despectivamente. Karen siente que su ansiedad crece, pero está dispuesta a defender la puerta con uñas y dientes.

—Queremos salir —dice Sofía, mirándola a los ojos, como si mordiera las palabras.

Karen se tensa y se aferra al picaporte con más fuerza.

Cuando la situación parece a punto de explotar Jimena toma las hojas de papel. Karen se mueve a un lado haciendo un gesto con la mano, como indicando que pueden pasar. La tensión se siente en el aire, Sofía abre la puerta y ambas salen casi corriendo hacia la puerta de salida. No mucho después están afuera y el sol les golpea la cara. Los ruidos de la calle rompen el hechizo. Sofía suelta una risa.

—Qué hija de puta, ¡qué le pasaba!

Y sigue caminando con paso firme, mientras Jimena trata de alcanzarla.

—Para Sofi, ¡pará! No corras.

—Vamos al club, a ver si están los chicos.

—No… pará un minuto, escúchame —Jimena está más seria que de costumbre— No puedo.

Sofía se detiene.

—¿Qué te pasa, Jime?

Jimena parece una niña perdida.

—Tengo que ir… eh, a este lugar. —agrega, levantando las hojas de papel. Sofía las observa con atención por primera vez.

“Amelia Stone. Cita de disciplina. 9 hs. puntual”.

Y mira a su amiga con desconcierto.

—¿Qué? ¿Quién es esa? —mientras suelta una risa— Vamos al club.

—Es una conocida de mi mamá. La verdad, no sé bien, pero mi mamá me torturó todo el fin de semana. Parece que la llamó por teléfono y tiene contactos en ciertas universidades y, nada, dice que tiene pruebas de que hicimos trampa y no sé qué más.

Sofía mira las hojas de papel con expresión divertida y hace un gesto de arrancárselas de la mano. Jimena corre la mano justo a tiempo y las mete en su bolso.

—Mi mamá me sacó las tarjetas de crédito y me va a hacer la vida imposible si no voy… Sorry Sofi. Nos vemos a la tarde.

Sofía observa cómo su amiga se aleja. Estar en la calle en horario escolar sola no estaba en sus planes, tampoco ir sola al club, ni irse a su casa. Además no puede dejar sola a su amiga, que en ese momento se detiene en la esquina y para un taxi.

—¡Espera Jime! —grita.— Voy contigo.

Comentarios

  1. 👀🍿. El castigo aquí es esperar por la siguiente parte! También me pica algo la mano jajaja. Gracias por postear la siguiente parte! Voy a esperar impacientemente 😝

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  2. Qué manera de tensar la cuerda tienen estas chicas… me encanta!!

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